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Santos Marcelino y Pedro I Santo del día I Amén Comunicaciones

Santos Marcelino y Pedro

Mártires siglo IV

Marcelino y Pedro se encuentran entre los santos romanos que se conmemoran diariamente en el Canon de la Misa. Marcelino era un sacerdote muy estimado en Roma, durante el reinado de Diocleciano Pedro. Era un fervoroso cristiano que tenía el don de liberar a las personas de la influencia del mal, tenía poder especial de expulsar demonios. Estos mártires son ejemplo de valentía y constancia para defender la fe y conservar la serenidad en medio de los sufrimientos.

Uno de los relatos que habla de la «pasión» de estos mártires, cuenta que fueron aprehendidos por los enemigos de la religión, y arrojados a la prisión, donde mostraron un celo extraordinario, se dedicaron a predicar con tal entusiasmo que lograron convertir al carcelero a su mujer, a sus hijos, y a varios prisioneros que antes no eran creyentes. Fueron condenados a muerte por el magistrado Severo quien ordenó que se les condujera en secreto a un bosque llamado Selva Negra para que nadie supiera el lugar de su sepultura.
Allá los mataron cortándoles la cabeza y los sepultaron en el más profundo secreto, para que nadie supiera dónde estaban enterrados. Sin embargo, el secreto se divulgó, tal vez por el mismo verdugo que al ver lo santamente que habían muerto se convirtió al cristianismo y contó dónde estaban sepultados. Dos piadosas mujeres, exhumaron los restos de los dos santos, y les dieron honrosa sepultura en la catacumba de San Tiburcio, sobre la vía Labicana. .

Después el emperador Constantino construyó una basílica sobre la tumba de los dos mártires, y quiso que en ese sitio fuera sepultada su santa madre, Santa Elena, en el año 827
El Papa Gregorio IV donó los restos de estos Santos a Eginhard, hombre de confianza de Carlomagno, para que las reliquias fueran veneradas. Finalmente los cuerpos de los mártires descansaron en el monasterio de Selingestadt a 22 kilómetros de Fráncfort.

Las crónicas antiguas narran que ante los restos de los santos Marcelino y Pedro, se obraron numerosos milagros. Y que las gentes Oraban: «Marcelino y Pedro poderosos protectores, escuchad nuestros clamores».

Enseñanza para la vida:

Hoy conservar la fe, ser fieles al Evangelio, vivir el mensaje de Jesús, no es fácil, porque el mundo presenta miles de ofertas como camino de felicidad. Se requiere valentía, perseverancia, firmeza. Pidamos al Señor nos de valor, fortaleza, fuego en el corazón para ser sus testigos.

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