Santos Ángeles Custodios
«Protectores y acompañan en el camino de la vida»
Celebra hoy la Iglesia la memoria obligatoria de los Santos Ángeles Custodios, instituida para despertar en los fieles el deseo de honrar a los santos Ángeles guardianes de manera particular.
En la Sagrada Biblia la palabra Ángel significa «Mensajero», un espíritu purísimo que está cerca de Dios para adorarlo, cumplir sus órdenes y llevar sus mensajes a los seres humanos. Está fuera de toda duda la existencia de los ángeles y siempre la Iglesia los veneró y difundió su culto.
El Catecismo de la Iglesia Católica, aclara que la existencia de los Ángeles, es Verdad de Fe. San Gregorio Magno llegó a decir: En casi todas las páginas de la Sagrada Escritura, está contenida la existencia de los Ángeles. En el Antiguo testamento se puede observar cómo Dios se sirve de sus ángeles para proteger a los hombres de la acción del demonio, ayudar al justo o para librarlo del peligro. Un Ángel avisó a Lot del peligro de Sodoma y del castigo que iba a recibir. Un ángel reconfortó a la criada de Abrahán (Agar), cuando despedida iba por el desierto. Un ángel socorrió al
Profeta Elías y le alimentó con pan y agua fresca. A Tobías un ángel lo acompañó y colmó de gracia. Los Salmos hablan con frecuencia de los Ángeles. El 90, dice: “A sus ángeles ha dado órdenes Dios, para que te guarden en tus caminos». Judit en la Biblia al ser recibida como libertadora de Betulia exclamó: «El ángel del Señor me acompañó en el viaje de ida, en mi estadía allá y en el viaje de venida”. En el Nuevo testamento también se pueden observar muchos sucesos y ejemplos en los que
se ve la misión de los ángeles: el mensaje a José para que huyera a Egipto, la liberación de Pedro de la cárcel. Los ángeles que sirvieron a Jesús luego de las tentaciones en el desierto. En las vidas de los Santos a través de la historia, se aprecia la presencia de los ángeles en sus vidas. Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está
en este mundo.
Afirma a este respecto San Jerónimo: “Grande es la dignidad de las almas cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia”. Desde que tenemos uso de razón, en nuestros hogares cristianos se infunde la devoción al Ángel de nuestra Guarda, que nos inspira qué debemos hacer y qué evitar. Es doctrina común señalar que al nacer el Señor nos señala un ángel para nuestra custodia, y cada familia, cada pueblo y cada nación, tienen
su propio Ángel.
La celebración de esta fecha se remonta al cristianismo primitivo, Orígenes en el
siglo III, dijo: “Si, cada uno de nosotros tenemos un ángel que nos dirige, acompaña, gobierna, amonesta y presenta a Dios nuestras plegarias y buenas obras. Es célebre la famosa expresión de Jesús : «Cuidad de no escandalizar a ninguno de estos pequeños porque sus ángeles están siempre contemplando el rostro de mi Padre Celestial».
San Agustín afirmó “El Ángel de la Guarda nos ama como a hermanos y está con santa impaciencia por vernos ocupar en el Cielo aquellas sillas de que se hicieron indignos los ángeles rebeldes” En el año 800 se celebraba en Inglaterra una fiesta a los Ángeles de la Guarda y desde el año 1111 existe una oración muy famosa al Ángel de la Guarda. Dice así: «Ángel del Señor, que por orden de su piadosa providencia eres mi guardián, custódiame en este día (o esta noche), ilumina mi entendimiento, dirige mis afectos, gobierna mis sentimientos, para que jamás ofenda a Dios Señor». Amen.
En el año 1608 el Papa Pablo V extendió a toda la Iglesia universal la fiesta de los Ángeles Custodios, el 2 de octubre. Del Ángel de la Guarda puede decirse que es un compañero de viaje que siempre está al lado de cada hombre, en las buenas y en las malas. No se separa de él ni un solo momento. Está con él mientras trabaja, descansa, cuando se divierte, reza, le pide ayuda y cuando no se la pide, no se aparta de él, ni siquiera cuando pierde la gracia de Dios por el pecado. Lo auxiliará para enfrentar con mejor ánimo las dificultades de la vida diaria y las tentaciones que tiene.
Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, debe hablar con él, tratarlo como el amigo que es. Así se convertirá en un fiel y poderoso aliado
nuestro. Confiemos en el ángel de la guarda, pidamos su ayuda, él nos guía, nos protege, está muy cerca de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos. Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos y deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios conoce exactamente lo que hay dentro de nuestro
corazón.
Los ángeles sólo pueden conocer lo que queremos, intuyéndolos por nuestras obras, gestos y palabras. También se les pueden pedir favores especiales a los ángeles de la guarda de las otras personas para que las protejan de determinado peligro o las guíen en una situación difícil. El culto a los Ángeles de la Guarda empezó en la península Ibérica y después se propagó a otros países.
Existe un libro sobre la devoción en Barcelona con fecha de 1494.
San Bernardo en el año 1010 en un sermón acerca del Ángel de la Guarda decía: Respetemos su presencia. Agradezcámosle sus favores, Confiemos en su ayuda.
Enseñanza para la vida:
En el diario vivir se nos presentan dificultades, tentaciones, peligros de toda clase, materiales y espirituales. Desde el inicio del día entreguémonos al cuidado de nuestro Ángel de la Guarda, él nos acompaña siempre y está presto a salir en nuestra ayuda y defensa cuando lo necesitemos.
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