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Santo Tomás I Santo del día I Amén Comunicaciones

Santo Tomás

Apóstol

«Señor mío y Dios mío»

La Liturgia de la Iglesia, celebra hoy la Fiesta de Santo Tomás Apóstol, fue uno de los 12 Apóstoles que Jesús escogió para difundir el Evangelio por el mundo. Santo Tomás era judío. Parece que nació en Galilea, en el seno de una familia modesta.

Tomás es nombre hebreo y en griego “Dídimo” que significa «gemelo». El Evangelio narra 3 episodios de Tomás. Primero: Cuando Jesús se dirige a Jerusalén. Los demás sienten temor por lo que pueda pasar y le dicen: “Los judíos quieren matarte. ¿Cómo, vuelves allá?” Santo Tomás les dijo: “Vayamos y muramos con Él” (Juan 11, 16). Es Prueba del valor, la fidelidad y el ardiente amor que profesaba a Jesús.
Segundo: Jesús en la última cena les dijo “A donde yo voy, ya sabéis el camino”. Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos conocer el camino?” Jesús le dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie va al Padre sino por mí”.  Para no equivocarnos, lo mejor es siempre ser amigos de Jesús, seguir sus santos ejemplos y obedecer sus mandatos, así conseguimos la Vida Eterna».
Tercero: es el hecho más famoso de Tomás porque mostró la incredulidad sobre Jesús resucitado y luego la Profesión de fe, al verlo Glorioso. Jesús Resucitado se apareció a los discípulos, Tomás no estaba con ellos. Los discípulos le dijeron:” Hemos visto al Señor”. Les contestó: “Si no veo en sus manos la huella de los clavos, sino meto mis dedos en los agujeros de los clavos y no meto la mano en la herida del costado, no creeré». Ocho días después estaban los discípulos juntos y Tomás con ellos. Se presentó Jesús y dijo a Tomás: “Pon aquí tu dedo, mira mis manos. ÉL exclamó: “Señor mío y Dios mío!” Jesús replicó: “Has creído, porque me has visto. Bienaventurados los que creen, sin ver”.  Es todo lo dicho en el Nuevo Testamento sobre Tomás.

Tomás cometió un error al apartarse del grupo. Quien se ausenta, está mal informado. Separarse del grupo de los creyentes es exponerse a graves fallas y dudas de fe. Tomás tenía una gran cualidad, negarse a creer sin más, ni más, sin estar convencido.  Si se convencía de sus creencias las seguía hasta el final, con todas sus consecuencias. De ahí su bellísima profesión de fe: “Señor mío y Dios mío”. Después de Pentecostés, fue
a propagar el Evangelio a Edessa, (Turquía), a Persia y la India.

La tradición antigua dice que santo Tomás Apóstol fue martirizado en la India el 3 de julio, en el año 72.
Parece que en los últimos años de su vida evangelizó en Persia y en la India. Allí fundó una comunidad cristiana que aún conserva su fe e hizo muchos milagros.

Tomás fue sepultado en Mylapore. Las reliquias fueron llevadas a Edesa, en el siglo IV. Luego a Ortona de los Abruzos (Italia),  Jesús a cada uno le da el tiempo que él piensa que es mejor para su bien. A Tomás le concedió una semana. Jesús se le presentó con sus llagas. “ÉL para creer, quería meter sus dedos en las llagas, era un testarudo”. El Señor quiso precisamente un testarudo para hacernos comprender algo más grande. Tomás vio al Señor. ÉL le invitó a meter el dedo en la herida de los clavos, a poner su mano en el costado. No dijo: es verdad: el Señor ha Resucitado. Fue más allá. Dijo: ¡Dios! es el primer discípulo que confiesa la Divinidad de Cristo, luego de la resurrección y adora.

Enseñanza para la vida:

Tener fe y creer es aprender a ver la vida con el corazón, con todo el ser puesto en Dios, no solo en las seguridades humanas. Tomás fue un buscador que dejó de ver la vida desde su lógica humana para mirarla desde el plan de Dios.

Escucha el relato del santo del día