Santo Tomás Becked
Obispo y mártir
«Defensor de los derechos de la iglesia católica»
Nació en Londres en 1118. Hijo de un empelado oficial y una piadosa mujer, de quien aprendió su amor por la virgen María.
En sus primeros años fue educado por los monjes del convento de Merton. Fue empleado de un comerciante y de él aprendió el oficio de la cacería. Un día cuando estaba persiguiendo una presa de cacería, cayó en un canal que conducía el agua a un molino; fue arrastrado por el caudal y cuando estaba a punto de ser triturado por las ruedas, sin saber cómo, hubo algo insólito “el molino se había detenido”.
Desde ese momento Tomas miro la vida de otra manera. A los 24 años consiguió un puesto como ayudante del arzobispo de Canterbury en Inglaterra, quien descubrió que este joven tenía cualidades excepcionales para el trabajo, y le fue confiando poco a poco oficios más difíciles e importantes.Monseñor deposito en este joven toda su confianza. Tomas fue ordenado diacono, y encargado de la administración de los asuntos del arzobispado, Llego a ser el hombre más importante después del arzobispo de Canterbury por la magnitud de las labores que realizaba, era un hombre muy sincero, respetuoso y sabía explicar muy bien la religión, a la gente le gustaba oírlo.
Por su diplomacia fue elegido canciller o ministro de relaciones exteriores del rey Enrique II.
Acompaño al monarca en todos sus viajes y no tenía miedo en corregirlo cuando veía que se estaba extralimitando en sus funciones.
Al morir el arzobispo Teobaldo en 1161, Tomas fue nombrado en su reemplazo, aunque no quería aceptar el cargo, porque podía tener muchos problemas con el gobierno civil siendo jefe eclesiástico.
Cuando el Rey empezó a insistirle en que aceptara el oficio de Arzobispo, Santo Tomás le hizo una profecía o un anuncio que se cumplió a la letra. Le dijo: «Si acepto ser Arzobispo me sucederá que el Rey que hasta ahora es mi gran amigo, se convertirá en mi gran enemigo»
Fue consagrado como arzobispo, por el papa Alejandro III; pidió a sus ayudantes que le corrigieran con toda valentía cualquier falta que notaran en él. Se levantaba muy temprano, dedicaba mucho tiempo a la oración y al estudio de la palabra de Dios, luego el mismo se encargaba de repartir limosnas a la gran cantidad de pobres que llegaban al palacio arzobispal.
Examinaba rigurosamente la conducta y la preparación de los que deseaban ser sacerdotes. Empezó a tener grandes desencuentros con el Rey, cuando este se propuso colocarle enormes impuestos a los bienes de la Iglesia Católica y las relaciones entre ambos se deterioraron.
Los envidiosos empezaron a llevarle cuentos al Rey contra el arzobispo.
Finalmente el Rey manda a matar al Arzobispo el 3 de diciembre de 1170 y así se cumple lo que había anunciado Tomas tiempo atrás.
El Papa Alejandro, excomulga al Rey y éste profundamente arrepentido dura dos años haciendo penitencia hasta volver a ser reconciliado otra vez a su religión.
El mártir Tomás consiguió después de su muerte, que se mejoraran las relaciones entre la iglesia y el estado.
Tres años después el Sumo Pontífice lo declaró santo, a causa de su martirio y por los muchos milagros que se obraban en su sepulcro.
Enseñanza para la vida:
Alimentar una vida con propósito.
Tú puedes ser el protagonista de tu propia historia
Aprovecha este momento, no lo aplaces.
La vida es Ahora. Haz algo importante por ella.
Deja huella desde el amor y desde la bondad
Sigue las enseñanzas de Jesús.
Dios te llama, escúchalo y acógelo.
Esta es la mejor elección que puedes tener.
Recibe esta bendición y abre el corazón al espíritu de Dios.
Escucha el relato del santo del día
