Santa Marta
Discípula de Jesús
«Mujer modelo de fe y ejemplo de hospitalidad»
Santa Marta, hermana de María y lázaro, es celebra hoy por la Liturgia como memoria obligatoria.
El nombre Marta viene del hebreo Martáh, significa: “Señora; jefe de hogar” Marta se caracterizaba por su gran hospitalidad. En Betania, un pueblecito cerca a Jerusalén, vivía una familia de quien hace el Evangelio un gran elogio: «Jesús Amaba a Marta, a María y a su hermano Lázaro». Jesús, los dos primeros años de su apostolado, estuvo en la región de Galilea, pero en el tercer año se trasladó con sus discípulos a Judea. En Jerusalén le era peligroso quedarse por las noches porque sus enemigos le habían jurado guerra a muerte y buscaban cualquier ocasión para matar al Redentor. Allá en Betania, hogar de Marta, María y Lázaro, siempre había una habitación disponible, para recibir a Jesús.
ÉL, se sentía muy bien y gozaba del cariño de sus anfitriones, tres corazones verdaderamente amigos, Él se sentía como en su casa. El Evangelio de Lucas, 10, 38-42, muestra la diligencia con la cual Marta hacía los quehaceres de la casa, mientras María prefería estar sentada a los pies de Jesús, escuchando sus Palabras.
Jesús llegó a Betania con los apóstoles, Marta afanada, los atendía. Jesús aprovechó el descanso, para instruirlos, estaba sentado en un sillón y los demás colocados en el suelo, lo escuchaban, igual hacía María la hermana de Marta, escucharlo. Marta se acerca a Jesús y le dice: “Señor, ¿ no te importa que mi hermana me dejó sola en el oficio, dile que me ayude” San Agustín afirmó que las palabras de Marta no fueron de reproche para María, sino una angustiosa llamada a Jesús, para que le dijera a María que le ayudara, para también ella poder escucharlo.
Jesús con una suave sonrisa y tono bondadoso le responde: «Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas. Sólo una es necesaria. María escogió la mejor parte, y no se la quitarán” Marta entendió la lección y se sentó también a escuchar a
Jesús, y quiso hacerle entender que para servir, se necesita escuchar su Palabra.
Otro texto del Evangelio, (Juan 11, 17-44) habla de Marta, narra el milagro de la resurrección de Lázaro (su hermano), quien se agravó de muerte mientras Jesús estaba lejos. Las dos hermanas le enviaron un empleado con este sencillo mensaje:
«Señor aquel a quien tu amas, está enfermo”. Jesús dice a los apóstoles: esta enfermedad no acabará en muerte, es para gloria de Dios y para que el Hijo de Dios, sea glorificado por ella”. Agregó, vamos a verlo. Hacía cuatro días, que había fallecido cuando llegó Jesús. Marta, cuando supo que Jesús venía, salió a su encuentro y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano» Marta da el salto a la fe, creía que Jesús, podía devolverle la vida a su hermano. Le dice sé que lo que pides, Dios te lo concede. Jesús le dice: tu hermano Resucitará. Marta le contestó: «Sé que Resucitará el último día». Jesús añadió: «Yo soy la resurrección y la vida». Todo el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá ¿Crees esto? Marta respondió: “Sí Señor, yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
Maravillosa profesión de fe, hecha por esta Santa mujer. Jesús se conmovió y dijo: «¿Dónde lo han colocado?» Vio llorar a Marta y a sus acompañantes y Él también lloró, las gentes decían: «Mirad cómo lo amaba”. Fue al sepulcro que era una cueva con una piedra en la entrada y Jesús dijo: «Quiten la piedra». Le responde Marta: «ya huele mal, Señor, porque hace cuatro días que está enterrado». Le dice Jesús «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?». Quitaron la piedra y Jesús dijo en voz
Alta: «Lázaro ven afuera». Y el muerto salió, Jesús agregó: “Dejadlo ir”.
Poco se sabe de la vida de Marta después de la Pasión, y Resurrección de Jesús. Marta, es ejemplo de fe y de servicio, modelo de hospitalidad y diligencia en los quehaceres domésticos. Mostró gran confianza y amor a Jesús.
Enseñanza para la vida:
La amistad con Jesús es un baluarte para la vida, nos sostiene siempre y en todo momento, porque É, es el amigo fiel que nunca falla. Busquemos con empeño, fortalecer su amistad, es el camino seguro de Salvación.
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