Santa Mariana de Jesús de Paredes y Flórez
La Azucena de Quito
«Te ofrezco mi vida, para detener estos terremotos»
Es la primera santa ecuatoriana. Nació en Quito (Ecuador) 31 de octubre 1618. Desde los cuatro años quedó huérfana de padre y madre, y al cuidado de su hermana mayor y su esposo, quienes la quisieron como a una hija y le dieron una educación cristiana sólida que le ayudó a despertar una fuerte conciencia social.
Siendo muy pequeña tenia sentimientos grandes de caridad hacia los demás. Un día escuchó un sermón sobre la cantidad de gente que aún no había recibido el mensaje de Cristo y se fue con un grupo de compañeritas a evangelizar paganos, pero las devolvieron a sus casas porque eran muy jóvenes y habían múltiples peligros. Otro día se fue con un grupo de niñas a una montaña a vivir como anacoretas dedicadas al ayuno y a la oración.
En dos oportunidades intento que la recibieran en una comunidad de religiosas, pero no lo logró.
Ella se dio cuenta de que Dios la quería santificar quedándose en el mundo. Su vida fue modelo de espiritualidad profunda, compromiso radical con los más pobres y los indígenas. En 1639, ingresó a la Tercera Orden Franciscana, se propuso cumplir el mandato de Jesús: «Quien desea seguirme que se niegue a sí mismo».
Entregó su vida al servicio de los más pobres, los hambrientos y comunidades indígenas. Esta Santa recibió de Dios el don de consejo. Tenía la sabiduría para decirles a las personas lo que ellas necesitaban. Así mismo, Nuestro Señor le dio a conocer varios hechos que iban a suceder en el futuro. Y Así como ella los anunció, sucedieron.
Santa Mariana de Jesús hacía penitencias frecuentes y su salud se fue debilitando. Cuentan que la muchacha de servicio echó en una matera toda la sangre que le habían sacado a la Santa, y que de esa matera nació una bellísima azucena. Por eso la llamaron la Azucena de Quito.
Entre sus milagros se habla de la vez que un Padre Jesuita dijo en un sermón: «Dios mío: yo te ofrezco mi vida para que se acaben los terremotos». Pero Mariana exclamó: «No, Señor, la vida de este Sacerdote se necesita para salvar muchas almas, yo no soy necesaria. Te ofrezco mi vida para que cesen estos terremotos». Esa misma mañana al salir del templo cesaron los terremotos.
También se cuenta que hubo una fuerte epidemia donde hubo numerosas muertes y en ese entonces la Santa Mariana ofreció su vida para que cesara la epidemia. Desde ese día, ya no murió más gente. De ahí el título que le dio el Congreso de Ecuador en 1946: “Heroína de la Patria».
Acompañada por tres padres jesuitas murió santamente el viernes 26 de mayo de 1645, en la ciudad de Quito.
La expresión unánime fue: “Ha muerto una Santa”. El Papa Pío XII la declaró Santa el 09 de julio 1950.
Enseñanza para la vida:
Jesús dijo: “Quien quiera seguirme que se niegue a sí mismo”. Es el camino que se nos ofrece si de verdad queremos ser discípulos de Jesús, Negarse a sí mismo fue el testimonio permanente de Santa Mariana de Jesús Paredes. Vivió para los pobres y desamparados, ofreció su vida para salvar la de los demás, renunció a sí misma con la práctica de la penitencia
Oración al Espíritu Santo
Ven Espíritu de amor luz del día y de la noche, ilumíname y embriágame con tu Presencia, que sienta plenamente tus rayos de Luz celestial con esa luminosidad poderosa que me alienta a vivir con alegría.
Espíritu de Verdad, eres el Dios Vivo que me habla cada día, maestro interior supremo, verdad y claridad en mi conciencia.
Espíritu Divino, abre mi Corazón.
Espíritu Santo, Permíteme buscar la santidad en el buen obrar
Espíritu Defensor, Protégeme de los ataques de los enemigos aleja de mi las tinieblas
Ven Espíritu Divino, guíame en mi diario caminar.
Amen
Escucha y medita el relato del Santo del día.
