Santa María Magdalena
Apóstol de Jesús
«Apóstol de los Apóstoles»
La Iglesia celebra hoy, la Fiesta Litúrgica de Santa María Magdalena, “Apóstol de los Apóstoles”, la enamorada de Dios.
La congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el 3 de junio de 2016, emitió el decreto (según deseo del Papa Francisco), por el cual se establece que la memoria litúrgica de Santa María Magdalena es elevada al Rango de Fiesta, en
el mismo grado de Fiesta dado a la celebración de los Apóstoles en el calendario romano. María Magdalena oriunda de Magdala, (en hebreo migdali, significa “Torre”), población ubicada a orillas del Mar de Galilea.
María Magdalena es parte del grupo de las mujeres que seguían a Jesús. Los evangelios Sinópticos, la mencionan como la primera entre ellas (Mateo 27,56). Presente durante la Pasión (Marcos 15,40), lo siguen al Calvario. Al Pie de la Cruz, mientras casi todos
abandonaron a Jesús, allí estaba María Magdalena. Luego que José de Arimatea enterró a Jesús, María Magdalena y la otra María, estaban sentadas frente al sepulcro” -Mateo 27,:61). Dio testimonio de Cristo Resucitado. María Magdalena, con la otra María fueron las primeras en ir al sepulcro el domingo de Resurrección: (Mateo 28:1).
María formó parte de los discípulos de Cristo. En su encuentro con Jesús, se vio liberada de toda Influencia del mal, como lo dice el evangelista Lucas (8,2), que Jesús expulsó de ella siete demonios y desde ese momento, siguió a Jesús con fidelidad total.
Los textos bíblicos que se proclaman hoy en su fiesta, hablan de la búsqueda del “Amado de mi Alma”. El Evangelio Jn 20, 1-2.11-18, es el relato Pascual, María es la primera testigo de la resurrección de Jesús. Las Oraciones de la Misa de Santa María Magdalena nos dicen, que a ella el Hijo de Dios le «confió, antes que a nadie, “la misión de Anunciar a los suyos”. Magdalena es aquella “Cuya ofrenda de amor aceptó con tanta misericordia tu Hijo Jesucristo”.
María Magdalena es grande:
Primero: Fue la primera en ver y contemplar a Jesús resucitado. Fue Testigo privilegiado de la Resurrección del Señor y de transmitir este Anuncio. Ella, dio a conocer la noticia más revolucionaria que cambió la historia del mundo. Mujer de inmenso amor a Jesús, buscadora fiel del Maestro, se encontró con Jesús vivo y recibió directamente de Él, la misión de ir a anunciar su victoria sobre la muerte, a los demás apóstoles es “Apóstol de los Apóstoles” Fue a los discípulos y les dijo: “He visto al Señor”
Segundo: Es modelo de «Aquel amor fiel, que esperó perseverante a Jesús más allá de la muerte y la impulsó a entregarse por siempre a Cristo”. Enamorada de Cristo, dispuesta a todo por ÉL., es ejemplo de fe, en el Hijo de Dios. El Amor de María Magdalena fue un amor purificado en el sufrimiento y en el dolor. Cuando todos los apóstoles huyeron tras el prendimiento de Cristo, María Magdalena estuvo siempre a su lado, igual de pie junto a la cruz no fue un amor fácil, la llevó a recibir sobre sí los insultos a Cristo, compartir con Él la dolorosa muerte en la Cruz. Allí su amor se hizo maduro, adulto y sólido. Su amor a Cristo fue total, una prueba es ella junto al sepulcro vacío, no sabe dónde le han puesto, para ella la vida sin Cristo ya no tenía sentido. Fue un amor de entrega y servicio; era una servidora entregada, alegre, generosa. El amor de María Magdalena a Cristo es una lección viva de lo que debe ser nuestro amor a Dios, a Cristo, al Espíritu Santo.
Tercero: María Magdalena fue una mujer de una conversión profunda. Fue liberada de la plenitud (siete), de la totalidad del mal, de todo lo que podía alejarla de un servicio entregado a la causa de Dios. Ella se dejó tocar por Cristo, habitar totalmente por Él y cuando le dice “Tu fe, te ha salvado vete en paz”, se siente libre y renovada se une al grupo de mujeres que sirven a Jesús y no lo dejará más. Sus pensamientos, palabras, acciones, sentimientos, estarán siempre a disposición del Maestro, que llena su vida. María Magdalena, la pecadora convertida en contemplativa, fue la primera que vio, saludó y reconoció a Cristo Resucitado. El Hijo de Dios. Nos enseñó el alcance de su amor y su poder redentor, santificando a una pecadora. María Magdalena se transformó y se convirtió en Apóstol de Esperanza.
Enseñanza para la vida:
María Magdalena no se reservó nada para sí. Permaneció fiel junto a Jesús en el momento de su Pasión y Muerte y no perdió la Esperanza frente al sepulcro. Amó intensamente al Maestro, por esto fue la primera testigo del resucitado y delegada por Él, para llevar la Buena Nueva a los apóstoles y al mundo.
.
Escucha el relato del santo del día
