Santa Judit
Heroína israelita
«Valiente buscadora de la paz»
La palabra Judith significa, aquella que alaba a Dios. Se dice que Judit era muy hermosa y respetada por todos, casada con un hombre muy rico. Ella quedo viuda y se dedicó a orar y ayudar a los más necesitados.
En ese tiempo el general Holofernes, enviado por el rey Nabucodonosor rodeó la ciudad Israelita de Betulia con un ejército de 120,000 hombres y quiso apoderarse de la nación de Israel.
Es cuando el pueblo junto con su sacerdote Ozias y sus jefes, empiezan a orarle a Dios para que no perezcan de hambre y sed y para poder vencer a los ejércitos que querían someterlos.
En un acto heroico Judith va en busca del encuentro con Holofernes y le súplica quedarse unos días en el campamento, pidiéndole la autorización de salir de la ciudad cada madrugada con su criada para rezarle a Dios y este hombre accede, dando la orden a sus soldados para que ella y su acompañante pudieran salir cada día.
El general estaba encantado con la presencia de esta mujer. Es cuando organiza una gran fiesta en la que se emborracha y cuando se queda solo, Judith pide fortaleza a Dios y tomando la espada del general le corta la cabeza. Y como los guardias tenían la orden de dejarla salir al campo durante la madrugada para ir a rezar, la dejan pasar sin decirle nada.
Judit llega a Betulia y anuncia a Ozías y a los demás jefes lo que había hecho, la gente se llena de entusiasmo y empieza a gritar de alegría. Esta noticia causa una alarma espantosa a los soldados y estos huyen, dejando libre la ciudad de Betulia, no la destruyen, y quedan en los alrededores del pueblo las grandes riquezas que no tuvieron tiempo de llevarse.
Judith nunca quiso volverse a casar, y era muy apreciada por toda la población, repartió todas sus riquezas a los pobres y vivió practicando la caridad. Esta es una famosa heroína que expuso valientemente su vida con tal de obtener la libertad para su patria, Israel, y la libertad para su santa religión.
Enseñanzas para la vida:
Construir Paz:
El Señor nos ha dejado su paz, como un gran tesoro que debemos vigilar y cuidar.
Esa paz empieza en cada corazón, en el seno de cada familia, en cada comunidad y todos somos parte activa para construir Paz
Judith como valiente guerrera busco la paz para su pueblo, arriesgo su vida para salvar a su gente y lo logró.
Escucha el relato del santo del día
