Santa Humbelina
Monja cisterciense
“¿Cómo puedo servir mejor a Dios?”
Humbelina de July nació en Dijon, Borgoña – Francia. en 1092. Era la cuarta hija de siete hermanos. De una familia muy prestigiosa y reconocida en Francia. Sus padres con el buen ejemplo, le dieron testimonio del amor de Dios.
Uno de sus hermanos, san Bernardo, mantuvo una amistad muy fuerte con Humbelina.
En cierta ocasión ella le preguntó: “¿Cómo puedo servir mejor a Dios?” a lo que respondió: “¡Consagra tu vida a Dios!”.
Pasado el tiempo, Humbelina se casa con Guido de Marcy, Él la trata como una reina y vive entre el lujo y opulencia, aun así en lo profundo de su corazón, ella tenía una necesidad inmensa de saber cómo podría servir mejor a Dios, y es cuando le pregunta a su padre ¿Cómo puedo servir mejor a Dios?” a lo que este le respondió: “Mira la nieve que hay sobre el Monte Jura. Es muy bella la panorámica. Es cierto. Pero lo que más importa es que esa nieve se convertirá en el agua que riegue estas tierras. Sin ella, todo sería un desierto en el que no crece nada”.
Humbelina sabía que había recibido señales de su hermano y de su padre. Estaba ahora decidida a servir. Es cuando ella decide hacer un cambio rotundo en su vida y habla con su marido, diciéndole que quería ser Religiosa. El marido después de meditarlo, se separa de ella. Pasado un tiempo ambos dan el Si a Dios y entran cada uno a un convento. Su esposo ingresó al convento de Císter y ella en Jully.
En el convento, Humbelina encontró a su sobrina y a su cuñada Isabel. La alegría y empatía de esta religiosa hizo que fuera muy buen acogida por sus compañeras. Humbelina sirvió a Dios a través de la oración. Oro especialmente por la Iglesia y por la salvación de las almas.
Llegó a ser la directora del Monasterio. En 1147 en su lecho de muerte, asistida por sus hermanas de comunidad y su hermano San Bernardo, lo miró y exclamó diciendo: “¡Oh, cuán feliz soy por haber seguido tu consejo y haberme consagrado a Dios! ¡Y qué bello premio espero recibir por el amor que te he tenido en esta vida! Es a ese amor al que debo la alegría y la gloria que me espera en el cielo”
En 1871 fue canonizada por el Papa Pío IX.
Enseñanzas para la vida
Ser santo es vivir la realidad diaria, pero haciendo participe a Dios, ofrendándole nuestro amor, nuestro tiempo y compromiso para vivir bien sus mandatos. La Santa Humbelina sirvió a Dios a través de la Oración.
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