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Santa Águeda I Santo del día I Amén Comunicaciones

Santa Águeda

virgen y mártir

«No puedo dejar de hablar de aquél al que amo más fuerte en mi corazón»

Águeda nació en la que es hoy la ciudad de Catania, en la costa oriental de la isla Sicilia Italia en la primera mitad del tercer siglo de nuestra era.
Esta santa perteneció a una familia noble y rica.

Durante la persecución del emperador Decio contra los cristianos, el gobernador Quinciano se enamoró profundamente de ella y la pidió por esposa; pero, Águeda se negó, porque había prometido su vida a Cristo.

Con el ánimo de hacerle perder la fe y la pureza, Quinciano la llevó a vivir durante un mes a una casa de prostitución; sin lograr hacerla desistir del juramento de virginidad y pureza que le había hecho a Dios.
Entre tanto, Águeda oraba con las palabras del salmista: «Guárdame Señor, como a la niña de tus ojos, a la sombra de tus alas escóndeme de los malvados que me asaltan, del enemigo mortal que me acorrala”.

Se dice que Quinciano utilizó diversos métodos para buscar que Águeda se enamorase de él, entre ellos a la brujería y las amenazas contra ella pero ninguna fue efectiva.
Finalmente la hizo torturar brutalmente y ordenó que fuera azotada y que sus pechos fueran destrozado a machetazos. A estas torturas la joven Águeda respondió: “Cruel tirano, ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?”.

La misma noche en que sus pechos fueron amputados, experimentó la presencia del apóstol San Pedro, quien la animó a sufrir por Cristo y le curó sus heridas. Al día siguiente, como estaba curada, el tirano le preguntó: ¿Quién te ha curado?
Ella respondió: «He sido curada por el poder de Jesucristo».
El malvado le gritó: ¿Cómo te atreves a nombrar a Cristo, si eso está prohibido?
Y la joven le respondió: «Yo no puedo dejar de hablar de Aquél a quien más fuertemente amo en mi corazón».
Por esta razón fue enviada para ser torturada sobre llamas y carbones encendidos.
Mientras Águeda se quemaba iba diciendo en su oración:
«Oh Señor, Creador mío, gracias porque desde la cuna me has protegido siempre. Gracias porque me has apartado del amor a lo mundano y de lo que es malo y dañoso. Gracias por la paciencia que me has concedido para sufrir. Recibe ahora en tus brazos mi alma». Y diciendo esto, expiró.
Águeda es una de las más famosas vírgenes y mártires de la Antigüedad Cristiana.
Fue martirizada en Catania el 5 de febrero del año 251

Enseñanzas para la vida:

Recordemos algunos apartes de la homilía del Papa Francisco, el primero de enero de este año, en la Basílica de San Pedro del Vaticano, durante la Misa de la Solemnidad de Santa María Madre de Dios:
“Las mujeres son fuente de vida. Sin embargo, son continuamente ofendidas, golpeadas, violadas, inducidas a prostituirse y a eliminar la vida que llevan en el vientre. Toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer. La salvación para la humanidad vino del cuerpo de una mujer: de cómo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad”.

Escucha el relato del santo del día