San Vicente
Diácono y mártir
«Fe inquebrantable y Confianza en la voluntad de Dios»
Su nombre significa: el vencedor en el combate de la fe. Es el gran mártir de la Iglesia primitiva en Occidente.
Fue uno de los tres diáconos que dieron su vida por Cristo, con San Lorenzo y San Esteban.
Nació en el seno de una familia consular de Huesca y su tío fue San Lorenzo. Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento.
Estudió la carrera eclesiástica en Zaragoza, bajo la dirección del obispo Valero, quien, por su dificultad para la expresión oral, lo nombró primer diácono para suplirle en la predicación. Fue en Zaragoza donde ejerció su acción apostólica.
La persecución ordenada por Diocesiano en todo el Imperio, fue llevada a cabo en España por Daciano. Que, al llegar a Zaragoza, hizo detener al obispo y a su diácono, Valero y Vicente, fueron trasladados a Valencia.
Allí se realizó el primer interrogatorio con el fin de que renegaran de la fe en Dios y San Vicente respondió lleno del Espíritu Santo: “estamos dispuestos a padecer todos los sufrimientos posibles con tal de permanecer fieles a la fe en Nuestro Señor Jesucristo”.
El obispo Valero fue desterrado y nuestro santo sometido a torturas colocado sobre un catre de hierro incandescente y flagelado. Permaneció inmóvil ante la actitud de los presentes, que le ofrecían el perdón a cambio de entregar los libros sagrados, pero su valentía provenía de Dios y sufrió el tormento sin quejarse.
Fue arrojado a un oscuro calabozo y allí el carcelero conmovido por el testimonio dado por el Santo se convirtió y dio ejemplo con su vida.
Recibió la corona del martirio en enero del año 304 en Valencia, España.
Ordena Daciano mutilar el cuerpo y arrojarlo al mar. Las olas, lo devuelven a tierra para proclamar ante el mundo el triunfo de Vicente el Invicto. Su culto se extendió mucho por toda la cristiandad, santos como San León Magno y San Agustín mencionaron su ejemplar comportamiento en diferentes escritos.
Es el Patrono de varias ciudades de España e invocado por ladrilleros y marineros.
Aprendizaje para la vida
La lealtad y fidelidad a Dios demostrada por San Vicente Mártir, frente a la crueldad y dureza de la persecución vivida, es un ejemplo digno de admiración e imitación.
¿Cuánta veces nosotros hacemos caso omiso a la voluntad y el designio de Dios sobre nuestra vida? San Vicente se mantuvo firme, constante, valiente, con la fe y confianza inquebrantable a la voluntad de Dios, así nosotros ante las adversidades de la vida debemos mantener actitudes como las de él y ser capaces de reconocer en todo momento a Dios que nos protege con su amor, generosidad y misericordia.
.
Escucha el relato del santo del día
