San Vicente de Paúl
presbítero fundador
«No hay caridad, sino va acompañada de justicia»
Hoy, la liturgia hace memoria de San Vicente de Paúl, sacerdote francés que fundó la Familia Vicentina: (Congregación de la Misión, o Misioneros Paúles, Lazaristas o Vicentinos (1625) y con Luisa de Marillac, las Hijas de la Caridad (1633).
Entregó su vida, al servicio de los pobres, veía en ellos, el rostro de Jesús. Vicente significa: «Vencedor, victorioso». Nació en el pueblecito de Pouy (Francia), el 24 de abril de 1581.
Fueron sus padres Juan de Paúl y Beltranda de Moras. Poseían una pequeña granja. Dada la modesta condición familiar, pasó la infancia en el campo, ayudando sus
padres en el pastoreo de las ovejas. Desde pequeño era muy generoso en ayudar a los pobres. Mostró gran inteligencia e inclinación al estudio, por eso su padre lo envió a estudiar a Dax con los franciscanos. Terminó los estudios en la Universidad de Toulouse y en 1600, a los 20 años, fue ordenado Sacerdote, deseaba hacer una carrera brillante.
Obtuvo el puesto de capellán de la reina Margarita de Valois. Vivía en París con un amigo, pero ante un hecho, cambió su vida. Su amigo perdió 400 monedas de plata, lo acusó del robo diciendo que era un ladrón. Vicente negó diciendo: «Dios sabe la verdad”. “Es muy provechoso tener paciencia, saber callar y dejar a Dios
que tome nuestra defensa”.
A los 30 años, escribió a su madre, le decía que desilusionado por los desengaños humanos piensa retirarse a vivir en una humilde ermita. Reflexiona y cae a los pies
de un Crucifijo, consagra su vida totalmente a la caridad para con los necesitados y en adelante solo pensará en los pobres. Se puso bajo la dirección espiritual del Padre Berule sabio y santo, hizo Retiros espirituales y se lanzó al apostolado que lo volvió famoso. San Vicente consciente de su temperamento colérico y fuerte, se dio cuenta que así no podía hacer el bien a las almas y pidió a Dios, que cambiara su modo de ser por un modo amable y bondadoso, lo logró y años
más tarde Bossuet, exclamó: «Oh Dios mío, si el padre Vicente, es tan amable, cómo lo serás Tú.
El Padre Vicente si lo ofendían permanecía callado, en silencio como Jesús en su Pasión. Leyó los escritos de San Francisco de Sales, le hicieron mucho bien y lo volvieron manso y humilde de corazón. Se hizo amigo del Ministro de la marina de Francia, quien lo nombró capellán de los marineros y prisioneros que trabajan en los barcos, así descubrió la vida dura de los remeros.
Obtuvo del Ministro, Sr. Gondi que ellos, fueran tratados con mayor bondad. Luego lo nombró capellán de las regiones donde tenía sus haciendas y descubrió con horror la ignorancia sobre la religión de los campesinos. Con un grupo de sacerdotes amigos, empezó a predicar misiones por esos pueblos y veredas. Las gentes acudían por centenares, a escuchar sus sermones, se confesaban y se convertían. De ahí le vino la idea de fundar la Comunidad de Padres Vicentinos,
dedicados a instruir y ayudar a las gentes más necesitadas. Los misioneros estaban obligados a trabajar en las aldeas y pueblos de menor importancia y vivir de un fondo común.
Les donaron una casa y San Vicente se posesionó en 1625. En 1633, el superior de los Canónigos Regulares de San Víctor, les regalo el convento de San Lázaro, y fue la sede principal de la congregación. Son sacerdotes diocesanos que hacen 4 votos: pobreza, castidad, obediencia y perseverancia.
Se ocupan de las misiones entre los campesinos y de la dirección de seminarios diocesanos; El fundaba donde llegaba, grupos de caridad para ayudar a las gentes más pobres. Entendió de que necesitaba religiosas y encontró una mujer con cualidades para estas obras de caridad, Santa Luisa de Marillac, con ella fundó las hermanas Vicentinas, dedicadas a socorrer e instruir a los más pobres y necesitados. Financiaba las obras con la ayuda de generosos benefactores. Vio
que la causa del decaimiento de la religión en Francia era que los sacerdotes no estaban bien formados.
Redactó un plan de retiro espiritual para los candidatos al sacerdocio y escribió unas lecciones sobre las obligaciones del clero. Con sus religiosos organizó seminarios para preparar bien a los seminaristas, para que fueran sacerdotes santos y fervorosos. Quería que la humildad fuera la base de su congregación.
Repetía a sus religiosos: «Nuestra gran ambición es instruir a los ignorantes, mover a penitencia a los pecadores y sembrar en el corazón de los cristianos el evangelio de la caridad, la humildad, la mansedumbre y la sencillez». En sus últimos años su salud estaba muy deteriorada, pero así dirigía las obras. Le conmovía que la gente no amaba a Dios. Decía: «No es suficiente que yo ame a Dios. Se necesita que mis prójimos lo amen también. El 27 de septiembre, de 1660 murió, tenía 80 años. Beatificado el 13 de agostode 1729 por el papa Benedicto XIII.
Canonizado el 16 de junio de 1737 por el papa Clemente XI. El Santo Padre León XIII
proclamó a este sencillo campesino como Patrono de todas las asociaciones católicas de Caridad. Su cuerpo se conserva incorrupto en la Iglesia de San Lázaro en París.
Enseñanza para la vida:
La caridad, nos lleva a sentir compasión por todos aquellos que sufren y necesitan de nuestra ayuda material y espiritual. Ante el sufrimiento de los demás, no permanezcamos indiferentes, de alguna manera es salir al encuentro de los demás y tenderles la mano.
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