San Medardo
Obispo
«Pastor incansable, logró la conversión de muchas almas»
La liturgia recuerda hoy a San Medardo de Noyón. Su nombre significa “Fuerte en su poder” Santo favorito entre los campesinos del norte de Francia, siempre se le ha honrado como benefactor y protector de los sembradores, agricultores y los viñateros. Dedicó su vida a la Evangelización. Nació en Salency (Francia) alrededor del año 470, su padre era un noble franco y su madre una galo-romana.
Fue enviado a recibir su educación a San Quintín donde permaneció como laico. En su juventud se dedicó a la práctica de las virtudes cristianas y estudio de las Sagradas Escrituras. Tenía 33 años y fue ordenado sacerdote: Ejerció una gran caridad para con los pobres, a los estudiantes muy necesitados los sentaba a su mesa, gratuitamente y recibían alimentación. Con sus Oraciones obtenía lluvias para los campos y en otras ocasiones libró de granizadas los cultivos.
Las extraordinarias dotes de predicador y misionero además de ser un sacerdote ejemplar, dieron lugar a ser elegido Obispo para la diócesis de Tournal, y parece ser fue consagrado como tal por San Remigio de Reims. Posteriormente fue nombrado obispo de Noyón. Estableció en esta ciudad la sede Apostólica de las dos Diócesis. A pesar de la extensión fue un pastor incansable. Quince años duró su Ministerio Episcopal, al cual se entregó con esmero y dedicación.
La evangelización en Francia era prioritaria, reinaba el paganismo, la idolatría, pero San Medardo a través de sus armas de bondad y comprensión frente a la resistencia que las gentes mostraban hacia la fe, la superstición en las prácticas y costumbres, la ignorancia religiosa, logró atraer muchas almas hacia la conversión y que abrazaran el cristianismo.
Muchas anécdotas de su vida hablan de su capacidad para atraer a las almas y mostrarles procederes de pecado que debían alejar de sus vidas. Ejemplo, él tenía un viñedo y en la noche ladrones entraron para robar uvas. Tomaron varios racimos y no encontraron la salida del viñedo. San Medardo los encontró y con una sonrisa les enseñó que el pecado ciega la vida de la persona.
San Medardo por su simpatía, amor por lo rural y bella sonrisa es invocado por los agricultores cuando necesitan buenas cosechas o que lleguen lluvias copiosas. Muere en el año 545 en Soissons rodeado del cariño de sus fieles.
Enseñanza parta la vida:
En la tarea de la Evangelización es necesario no solo apoyarse en la Oración, sino desde lo humano conservar la bondad y la comprensión hacia las personas para lograr que ellas abran el corazón, acojan el mensaje y puedan cambiar sus vidas. Hoy pidamos al Señor, nos de esa capacidad de ser bondadosos, pacientes y perseverantes, para llevar a otros su Mensaje salvador.
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