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San Mateo Apóstol I Santo del día I Amén Comunicaciones

San Mateo Apóstol

Evangelista

«Leví, el recaudador de impuestos»

Celebra hoy la Iglesia la fiesta de San Mateo, Apóstol y Evangelista, también conocido como Leví. Fue uno de los 12 apóstoles que Jesús, elegido para proclamar el Reino de los Cielos.

La Tradición le atribuye la autoría del Evangelio que lleva su nombre. El nombre Mateo significa “Regalo de Dios”, viene de la lengua hebrea. San Mateo, hijo de Alfeo, nació y vivió, en Cafarnaúm, en el lago de Galilea. Llamado Leví por los evangelistas San Marcos y San Lucas.

Era un publicano, es decir, un recaudador de impuestos para los romanos. Cargo muy odiado por los judíos, porque esos impuestos se recolectaban para una nación extranjera, que los miraba como enemigos de su privilegio de libertad natural que Dios les había dado. Los judíos no les permitían participar en sus actividades religiosas y en eventos sociales.

Mateo cobraba el peaje que los pasajeros pagaban al venir por agua. Los recaudadores de impuestos se enriquecían fácilmente y quizás Mateo quería ser rico, pero se encontró con Jesús y dejó para siempre su ambición de dinero y se dedicó a buscar la salvación de las almas.

Jesús curó un paralítico, salió de Cafarnaúm, caminando vio a Mateo, sentado a la mesa de los impuestos, le llamó y le dijo: “Sígueme” El hombre era rico, sabio y entendía perfectamente lo que seguir a Jesús le costaría, pero no tuvo miramientos, lo dejó todo y lo siguió para ser su discípulo. No se sabe si ya estaba relacionado con la persona o doctrina de Jesús, por vivir en Cafarnaúm donde Jesús, un tiempo vivió, predicó e hizo muchos milagros.

San Jerónimo dice que un cierto aire de majestad brilló en la sobriedad de Jesús, traspasó su alma y atrajo fuertemente a Mateo, quien a la primera invitación, rompió todas las ataduras y su conversión fue sincera y perfecta. Nunca regresó a su oficio porque era una profesión peligrosa y ocasión de opresión, avaricia, y extorsión. Dice San Jerónimo que la llamada de Jesús a Mateo es una lección para que los pecadores del mundo sepan que, sea cual fuere la vida que llevan hasta el instante, cualquier día y a cualquier hora pueden dedicarse a servir a Cristo y Él los acepta con Amor.

San Mateo, al convertirse para mostrar que su cambio era del corazón, era su mayor felicidad, y que estaba dispuesto a dejar su vida de empleado público ofreció un gran almuerzo a sus amigos, y el invitado de honor fue Jesús, con sus discípulos. Allí se reunió la flor y nata de los pecadores y publicanos, por eso los fariseos escandalizados, llamaron a los apóstoles para reprochar la acción de su jefe ”¿Cómo
es que su maestro se atreve a comer con publicanos y pecadores? “Jesús respondió a las protestas de los fariseos con una noticia que a todos nos llena de alegría: «No necesitan médico los que están sanos, sino los que están enfermos. Yo no he venido a buscar los sanos, sino a pecadores, y a salvar lo que estaba perdido».

Desde ahí, Mateo va siempre al lado de Jesús, es testigo de sus milagros, oye sus sabios sermones y le colabora predicando por los pueblos y organizando las multitudes cuando están ansiosas de oír al profeta de Nazaret. Jesús lo elige
como uno de sus 12 preferidos a quienes llamó apóstoles, y en Pentecostés recibió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego.

Después de la Ascensión del Señor, San Mateo predicó en Judea, hasta la dispersión de los apóstoles. Antes de la dispersión escribió “El Evangelio según San Mateo”, pequeña historia de Nuestro Redentor. Este corto escrito de sólo 28 capítulos y 50
páginas, ha sido la delicia de predicadores y catequistas durante 20 siglos en todo el mundo.

San Mateo en su evangelio (palabra que significa: «Buenas Noticias») copia sermones muy famosos de Jesús, como por ej. El Sermón de la Montaña, el de las Parábolas, narra milagros muy interesantes, y describe de manera impresionante la Pasión y la Muerte de Jesús, termina con la Gloriosa Resurrección. El fin de su Evangelio, es probar que Jesucristo sí es el Mesías o Salvador anunciado por los profetas y por el Antiguo Testamento. Este Evangelio fue escrito especialmente para los judíos que se convertían al cristianismo, y por eso fue redactado en el
idioma de ellos, el arameo.

Quizás no haya en el mundo otro libro que haya convertido más pecadores y que haya entusiasmado a más personas por Jesucristo y su doctrina, que el
Evangelio según San Mateo. Él luego de hacer gran cosecha de almas en Judea fue a predicar la fe a persas, partos y en Etiopía, donde fue martirizado y muerto a filo de espada, cuando oraba al pie del altar, después de Misa. Era una persona muy devota dada a la Contemplación divina, y llevaba una vida austera, con una dieta rigurosa, no comía carne y se alimentaba con hierbas, raíces y semillas.

El símbolo de su Evangelio es el de un Ángel en forma de hombre, Sus reliquias,
fueron traídas al Oeste. El papa Gregorio VII, en una carta al Obispo de Salerno en
1080, testifica que fueron guardadas en una iglesia que tenía el nombre de la ciudad. Todavía están en este lugar.

Enseñanza para la vida:

Hoy Jesús, sigue llamando a hombres y mujeres, para seguirlo, ser testigos de su Mensaje Salvador y darlo a conocer a tanas personas sedientas de Dios. La invitación es no ser sordos al llamado de Jesús y servir, amar, entregarse a los demás.

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