Inicio / Crece en la fe / San Juan de Matera Abad I Santo del día I Amén Comunicaciones
Generic filters

Filtro

filtro crece en la fe
filtro vive con sentido
filtro BUENAS NOTICIAS

San Juan de Matera Abad I Santo del día I Amén Comunicaciones

San Juan de Matera Abad

Monje Eremita

«Famoso por su austeridad de vida»

La liturgia de la iglesia recuerda hoy a San Juan de Matera, monje italiano que fundó la Orden de Pulsano y
vivió como eremita en las montañas del sur de Italia.

Su congregación formó parte de la gran familia benedictina, pero desde hace mucho tiempo desapareció.
Él nació en la ciudad de Matera, hacia 1070, situada en la región de Basilicata (que en aquel entonces
pertenecía al reinado de Nápoles) en Italia.

Desde niño, Juan soñaba con vivir como un ermitaño. Cuando se hizo mayor de edad dejó la casa de sus
padres y viajó hasta una isla, frente a Taranto, donde había un monasterio al que ingresó como pastor de
rebaños de los monjes.

Su carácter adusto, su retraimiento que le impedía unirse a los hermanos en cualquiera de sus diversiones
o paseos, le valieron la antipatía y aun la hostilidad de los demás, hasta el punto de verse obligado a salir
del monasterio y de la isla para refugiarse en Calabria y luego en Sicilia.

Poco tiempo después, en procura de realizar lo que él consideraba como un llamado divino, regresó a Italia
y se quedó en Ginosa durante dos años y medio sin pronunciar una sola palabra y sin revelar su presencia
a sus padres que, como consecuencia de las guerras, se habían refugiado en las vecindades de Ginosa.

En Ginosa, comenzó a predicar y a promover la restauración de la iglesia, que se convirtió en el núcleo de
un convento. Un día se le acusó de haberse apropiado del bien de una iglesia y fue enviado a la cárcel tras ser acusado ante el gobernador de la provincia.

A poco de estar en la prisión, escapó en una forma que nadie podía explicarse, por lo que se dijo que había sido liberado por un ángel. Llegó hasta Capua y tuvo que seguir su camino, porque los pobladores no le permitieron quedarse.

En la soledad de la noche, oyó de nuevo la voz interior que le instaba a regresar a su comarca natal y así lo
hizo. Estando en la Basilicata, consiguió ingresar en la comunidad religiosa de San Guillermo de Vercelli,
en Monte Laceno.
Ahí permaneció Juan hasta que un incendio destruyó las viviendas de los monjes; la mayoría se trasladó a
la abadía de Monte Cagno, pero Juan se fue a Bari, donde comenzó a predicar con maravillosos resultados.
Su éxito fue tan grande, que suscitó la envidia y, de nuevo, sus enemigos trataron de combatirlo con
acusaciones falsas: aquella vez se le acusó de hereje.
Sin embargo, se defendió brillantemente en los tribunales y, a fin de cuentas, salió libre de culpa y cargos
entre las aclamaciones triunfales del pueblo.
Después regresó a Ginosa, donde sus antiguos discípulos le dispensaron una calurosa bienvenida.
En la iglesia reconstruida de San Pedro, predicó una misión que rindió abundantes frutos. Sus constantes
viajes estaban a punto de terminar, y siempre dirigido por la misteriosa voz interior, se encaminó al Monte
Gargano y, en Pulsano, a poco más de diez kilómetros del sitio bendecido por la aparición de san Miguel
Arcángel, quien le pidió que construyera un monasterio.

Desde todas partes acudieron los discípulos a ayudarle. En 1130, en el antiguo monasterio de San Gregorio
de Pulsano, que reconstruyó, fundó una congregación monástica a la cual, le asignó la Regla de San
Benito y fue abad durante 10 años. En poco tiempo la comunidad ya tenía 50 monjes y fue muy conocida.
Venerado por todos en razón de su ciencia, sus milagros, sus profecías y sus virtudes.
Falleció el 20 de junio de 1139 en Foggia (Pulla), donde había ido para difundir la congregación.
Posteriormente, otras casas de religión se afiliaron a la suya y, en una época, la congregación de Monte
Pulsano formó parte de la gran familia Benedictina. San Juan de Matera fue canonizado el 30 de enero de1177, por el papa Alejandro III

Enseñanza para la vida:

En la vida Dios, nos habla por muchos medios: su palabra, personas, acontecimientos, circunstancias, mensajeros, en la oración nos hace sentir su voz, su presencia.
Con humildad y el corazón abierto, debemos escucharlo, seguir su voluntad y los caminos que nos va presentando. Fue el ejemplo de san Juan de Matera, quien siempre estuvo atento al llamado que Dios le hacía y de conformidad tomaba las decisiones en la búsqueda de su caminar hacia la santidad.

 

Escucha el relato del santo del día