San Juan de mata
Presbítero fundador
La liturgia de la iglesia hoy hace memoria de san Juan de Mata fundador de la Orden de la Santísima Trinidad de Redención de Cautivos (padres trinitarios). Es llamado el “El redentor de cautivos”. Nació en Faucón, aldea de Provenza (Francia), el 23 de junio de 1150. Fueron sus padres Eugenio, (barón de Mata) y Marta perteneciente a una distinguida familia de Marsella.
Su padre esperaba que su hijo fuera un valiente soldado y señor de sus posesiones. El deseo de su madre, era que Juan fuera un buen cristiano y honrado a carta cabal. Él la acompañaba al templo para la Misa y terminada la ceremonia, no tenía prisa por abandonar la iglesia, y ante la llamada de su madre para ir a casa, respondía «Sí, mamá, ya voy; es que se está tan bien con Jesús!».
Desde niño cultivó en su corazón y en su vida una virtud que fue la madre de todas las otras virtudes que practicó: la caridad, y el compadecerse de los más pobres y necesitados. Todos os pobres y necesitados ya sabían que en él, encontraban una ayuda y un consuelo.
Acudía cada día y muchas veces al día al Señor y a la Virgen María, (le tenía especial devoción), y les oraba para que le descubriesen el camino que debía seguir: «Señor, decía, ayúdame a descubrir cuál es tu voluntad».
Los primeros estudios los hizo en su pueblo natal. Luego fue a Marsella, donde estudió filosofía y Artes liberales. Allí su madre lo acercó al conocimiento y amor a los pobres y desheredados, lo llevó a visitar las cárceles y hospitales. Pero las dos actividades que más le agradaban eran la oración y ayudar a los pobres. Con frecuencia, se retiraba a una ermita alejada del pueblo y allá pasaba varios días dedicado a la meditación. Desde muy joven, sintió la vocación religiosa, pero in decide por el instituto o congregación en concreto.
Más tarde, va a estudiar Teología a París y así se consolidó su deseo de ser religioso. Recibió el grado de doctor en Teología y el 23 de enero de 1193 fue ordenado Sacerdote. Durante un tiempo ejerció como profesor y se relacionó con los monjes de la abadía de San Víctor. Cuando celebró su primera misa le pidió al Señor que si era su voluntad, le mostrara a cuál orden religiosa podía ingresar y tuvo una visión, que fue decisiva para su vida. Vio a unos pobres cristianos prisioneros de los mahometanos y con peligro de renunciar a su religión. Observó cómo un religioso vestido de blanco y con una cruz roja y azul en el pecho los libraba y los salvaba de perder su fe. Fue como creyó sentir una invitación celestial a fundar una comunidad para libertar cristianos cautivos.
Se retiró a meditar en soledad, a una zona boscosa, llamada Cerfoid, donde vivían ermitaños, entre ellos quien fue su amigo, compañero y cofundador, Félix de Valois. Pasados varios días de orar con él, le narró la idea que tenía de fundar una comunidad de religiosos para liberar cautivos. Compartió la idea con los otros ermitaños quienes se le unieron y acogieron su idea.
En 1194 quedó diseñado el germen de lo que sería la Orden Trinitaria. Durante 3 años, (1194- 97) organizó cómo debía ser la casa madre de la Orden trinitaria, el modo para recibir los candidatos para su Orden. Al fin del año 1197, el texto de la Regla quedó redactado, con una base general de tipo monástico, y el acento en la finalidad de rescatar esclavos cristianos. La Orden se llamará de la Santísima Trinidad de Redención de Cautivos, dirigida por un Ministro General.
A principios de 1198, Juan y Félix de Valois, fueron a Roma a solicitar la aprobación de la Orden al Papa Inocencio III., a quien le pareció bien el plan de estos hombres y la Orden fue aprobada el 17 de diciembre de 1198. Esta orden, creció y se extendió a varios países europeos y fue admirable la obra humanitaria realizada en la época debido a las persecuciones. Realizó rescates de esclavos cautivos en Marruecos, Túnez y otras ciudades, Sufrió mucho, por parte de los mahometanos que le tenían mucha antipatía por los sabios consejos que les daba a los esclavos cristianos para que no se dejaran quitar su santa religión.
Los últimos años los pasó en Roma dedicado a la predicación y a conseguir ayudas para los Pobres. San Juan se preocupó siempre de ocultar los hechos más admirables de su vida. El cumplía aquel antiguo principio: «Hay que amar el permanecer oculto y el no ser conocido».
En el último viaje a Roma, Juan recibió de Inocencio III la iglesia de Santo Tomás in Formis, rica abadía con numerosas dependencias. Fundó un hospital para redimidos, pobres y peregrinos. Falleció en Roma el 17 de diciembre 1213. Fue venerado desde el siglo XIII, solo canonizado el 21 de octubre 1666 por el Papa Alejandro VII.
Enseñanza para la vida:
Hoy impera en el mundo otro tipo de esclavitudes y son numerosos los hombres y mujeres que requieren de ayuda para salir del pozo donde están metidos: droga, trata de blancas, mafias, pornografía y muchas más.
Todos también somos esclavos del pecado en todas sus formas: desamor, rencor, egoísmo, orgullo, envidia, injusticia, solo con el amor y la gracia de DIOS podremos salir de las esclavitudes que nos oprimen y ayudar a otros a que rompan esas cadenas, que les impiden ser dignos hijos. del buen Padre Dios.
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