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San Juan de Capistrano I Santo del día I Amén Comunicaciones

San Juan de Capistrano

Fraile franciscano

«Predicador incansable del Evangelio»

Infancia
Nació en Capistrano, diócesis de Sulmona, Italia, en 1385. Su padre fue un notable caballero que murió cuando Juan era joven. Estudió con esmero en la Universidad de Perugia (Cerca de Asís). Fue abogado, juez y gobernador de Perugia. Luchó contra la corrupción y el soborno.

Conversión
Cuando estalló la guerra entre Perugia y Malatesta en 1416, Juan trató de conseguir la paz, pero en vez de obtener un buen resultado, lo tomaron prisionero de guerra.
Estando en prisión comprendió que muchas veces el mundo paga “muy mal”, y que solo debemos fiarnos de Dios, fue entonces cuando decidió entregarse del todo a la religión.
Vendió todos sus bienes, recobro su libertad pagando su rescate y repartió el dinero que le sobró a los pobres.

Su vocación
Entró en la orden franciscana en Perugia el 4 octubre de 1416. Tenía 30 años por lo que el maestro de novicios lo puso a prueba dándole los más humildes oficios.
Para derrotar su excesiva vanidad y su gran orgullo, anduvo las calles de la ciudad montando en un pobre burro, y vestido de manera ridícula, enfrentado las burlas de todos los ciudadanos, así logro vencerse a sí mismo diciendo “ven soberbia a morir de la vergüenza”. Soporto crueles humillaciones y penitencias con amor porque “Dios da sus batallas más difíciles a sus mejores guerreros”

Apóstol incansable
Toda su vida fue de continua oración y penitencia, amaba la pobreza, ejercía siempre la caridad. Su ardiente amor a Jesucristo era acompañado por una tierna devoción a la Santísima Virgen.
Discípulo de san Bernardino de Siena quien le enseñó teología, Se distinguió como predicador aun siendo diácono. Ordenado a los 33 años. Recorrió Italia y otros países predicando todo el tiempo, salvando a muchos de la herejía y el error.
Excelente diplomático, era sabio y prudente, sabiendo medir sus palabras, obtuvo grandes triunfos para la iglesia, prefirió ser un sencillo predicador antes que ser nombrado obispo.

Salva a Europa de los musulmanes
Los musulmanes eran muy superiores en tropas y sitiaron Belgrado en 1456, los cristianos a punto de rendirse fueron animados por san juan, llevando en sus manos una bandera con la cruz y gritando sin cesar: «Jesús, Jesús, Jesús».
San Juan nunca utilizó las armas de este mundo sino la oración, la penitencia y la predicación.
Aunque a todas luces parecía imposible ganar la guerra, los musulmanes fueron vencidos y tuvieron que retirarse de la región.
San Juan ofreció su vida a Dios para salvar la cristiandad, murió víctima de una epidemia de tifo producto de la descomposición de los cadáveres que dejó la guerra.
Beatificado el 19 Diciembre 1650 por Inocente X, Canonizado el 16 Octubre de 1690 por Alejandro VIII.

Enseñanzas para la vida

San Juan de Capistrano nos invita a revisar hoy nuestra vida, a renunciar sin temor a los fáciles compromisos con el mundo que tanto daño han hecho a las almas, ¿“De que le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?”
Su ejemplo de humildad y perseverancia nos debe guiar en la búsqueda del camino la verdad y la vida, dejando atrás la vanagloria y el orgullo que enceguecen el corazón del hombre y llevan a la perdición. Cuando las tribulaciones y las angustias golpeen a tu puerta, y el desánimo te quiera derrumbar, eleva tus ojos al cielo, recuerda a Jesús crucificado, en El todos somos vencedores.

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