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San Juan Bautista I Santo del día I Amén Comunicaciones

Natividad de San Juan Bautista

Precursor de Jesucristo

«Murio por amor a la verdad»

La Iglesia celebra hoy 24 de junio la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. La Iglesia celebra a los santos el día de su nacimiento a la vida eterna (día de la muerte). Benedicto XVI afirma que “si se excluye la Virgen María, el Bautista es el único santo de quien la liturgia festeja el nacimiento, se debe a que él, está estrechamente relacionado con el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios”.

Su prodigiosa concepción es anunciada por el Ángel a María como signo de que: “Nada es imposible a Dios”. Fue santificado en el vientre de su madre, cuando la Virgen María embarazada de Jesús, visitó a su prima Isabel.

Nació en Karem (Israel), siglo I. Hijo del sacerdote judío Zacarías y de Isabel (desencinte de Aarón). Ella era pariente de la Virgen María. San Lucas en el primer capítulo narra el nacimiento de Juan y dice: Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos. Isabel era estéril. Estando en el Templo, se le apareció un ángel y le dijo: «No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías.
Tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan, desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos. Zacarías respondió al ángel: «¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad si mi mujer ya es vieja y yo también?»

Benedicto XVI recordó que “el padre de Juan, Zacarías, marido de Isabel, no creyó en el anuncio de una paternidad ya inesperada y por este motivo quedó mudo. Así fue hasta el día de la circuncisión del niño, a quien él y su mujer le dieron el nombre que Dios indicó: Juan, que significa «el Señor hace gracia».
Seis meses después, el mismo ángel se apareció a la Santísima Virgen. Le dijo que iba a ser Madre del Hijo de Dios.

María, llena de gozo fue a ponerse a disposición de su prima para ayudarle, al entrar en su casa la saludó. El niño Juan saltó de alegría en el vientre de su madre. Recibía así la Gracia del Espíritu Santo e Isabel se sintió también llena del Espíritu Santo. Exclamó: “Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme?
A tu saludo, la criatura que hay en mi vientre se puso a dar saltos de júbilo. ¡Oh, bienaventurada eres tú que has creído! Permaneció la Virgen con ella en casa hasta que nació el niño. El día de la circuncisión cuando los niños recibían el nombre Isabel lo puso Juan. Preguntado Zacarías, él escribió en una tablilla Juan. Zacarías recuperó la voz y dijo: “Bendito el Señor, Dios de Israel”

De su infancia poco se sabe. Creció cerca de Dios y cuando llegó el momento, anunció la venida del Salvador, predicando el arrepentimiento y la conversión. Bautizando en el río Jordán, un día llegó Jesús para hacerse Bautizar. Juan vio el Espíritu Santo posarse sobre Jesús y oyó la voz del Padre celeste que lo proclamaba su Hijo.

Juan fue decapitado en la cárcel del rey Herodes y así dio pleno testimonio del Cordero de Dios, a quien él, primero que todos, había reconocido e indicado públicamente. Juan es el precursor o sea el Enviado por Dios para preparar el camino del Salvador. Es el último Profeta en anunciar la llegada del Salvador. Fue testigo de la Verdad hasta su muerte, murió por amor a ella.

Enseñanza para la vida:

Todos tenemos una misión que debemos cumplir, así lo hizo San Juan Bautista. En la vida se nos presentan situaciones que no entendemos, pero desde la fe es posible entender que lo imposible, es posible para Dios.

 

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