San Jerónimo Emiliani
Presbítero fundador
«Misionero y trabajador incansable de la Caridad»
Nació en Venecia en 1486, en el seno de una familia importante en la sociedad.
Empieza en la carrera militar pero cae prisionero en 1511. En la soledad de la Cárcel medita interiormente sobre las palabras de Jesús: “¿De qué le sirve a un hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo?” Y es en este lugar donde decide hacer un cambio de vida.
Acude a la Santísima Virgen María para que a través de ella, Dios lo libere y efectivamente pronto sale de la cárcel.
Jerónimo en su inmensa gratitud va a la imagen de Nuestra Señora de Treviso y a sus pies deposita las cadenas de la prisión y sus armas de militar y se convierte en un gran devoto de la Virgen.
Empieza a predicar y practicar la caridad con los más necesitados, en un grupo de jóvenes deseosos de hacer el bien, entre ellos San Felipe Neri, San José de Calazans y San Cayetano.
En 1531 se propaga la cólera en toda Italia y Jerónimo decide dar todo de sí por ayudar a los más necesitados. Sale a las calles, recoge los cadáveres, cava sus tumbas y los sepulta. Decide vender todo lo que tiene, y cuidar de los enfermos, a los abandonados, los niños huérfanos y las mujeres.
Su misión ahora es brindarles alimento, vestido, hospedaje y educación.
Pide de casa en casa y logra construir dos edificios, uno para niños y otro para las niñas. A las mujeres le enseña a coser, bordar y otras artesanías para ganarse la vida honestamente.
Fundador de una nueva comunidad, en Somasca, cerca de Milán – Italia, conocida hoy, como la Comunidad de los Padres Somascos.
Este Misionero de la caridad es contagiado de la peste, pero por gracia de Dios, logra ser curado, más adelante vuelve a propagarse la cólera en 1537 y en esta segunda ocasión es contagiado y muere a los 56 años
En 1767 fue declarado santo por el Papa Clemente XIII, tras haber realizado muchos milagros.
Y en 1928 el Papa Pío XI lo declara Patrono de los niños huérfanos.
Virtudes de San Jerónimo Emiliani
Sediento de santidad y la salvación.
Trabajador incansable de la caridad.
Enseñanzas para la vida
San Jerónimo, Nos enseña que el encuentro interior de nosotros mismos con DIOS, hace que tengamos la necesidad vivir con un corazón más abierto y dispuesto para estar en sintonía con las necesidades de nuestros otros hermanos.
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