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San Felipe Neri I Santo 28 mayo I Amén Comunicaciones

San Felipe Neri

Sacerdote Fundador de la Congregación del Oratorio

«Llevaba todos a DIOS, a través de la alegría y sencillez»

La liturgia de la Iglesia celebra hoy la memoria obligatoria de San Felipe Neri, llamado el Apóstol de Roma. Nació en Florencia, (Italia) el 21 de julio 1515, fueron sus padres Francisco y Lucrecia. Él y sus 3 hermanos pronto perdieron su madre, pero la madrasta los educó con mucho cariño. Felipe se distinguió desde niño por su alegría, bondad, amabilidad y le mereció el apodo de “Pippo buono” (Felipillo el bueno). Sus primeros maestros fueron los dominicos del Monasterio de San Marcos en Florencia.

En 1532, aconsejado por su padre dejó la casa y se fue a vivir a San Germán cerca de Monte casino donde un tío suyo, rico mercader. Felipe no era hábil para ese oficio y se dio cuenta que las riquezas le impedían dedicarse a Dios. Tuvo lo que él llamó su primera «conversión». Salió de la casa del tío y se fue para Roma a vivir a la manera de un ermitaño laico, confiado solo en Dios y no en las riquezas.

En Roma se hospedó en casa de un paisano, quien le cedió una piecita debajo de una escalera y le prometió darle una comida al día si le daba clases a sus hijos. Su alimentación consistía en una sola comida al día: un pan, un vaso de agua y unas aceitunas. Felipe se ocupaba en leer, rezar, hacer penitencia y meditar. Luego estudio filosofía en la Sapienza y Teología donde los Agustinos.

San Felipe Apóstol: La situación moral, religiosa, social de Roma era grave: decadencia moral, debilidad de la fe, sin escuelas, abundaba la miseria, niños abandonados, hambrientos que robaban en el mercado para comer, enfermos descuidados.

A los niños abandonados dio un hogar, mendigó comida para ellos y aprovechaba para enseñarles el catecismo. Por su alegría, sencillez y amabilidad, fácilmente se hacía amigo de: niños de la calle, obreros, empleados, vendedores y les hablaba de Dios y de la salvación. Desde la mañana hasta el anochecer enseñaba catecismo a los niños, visitaba enfermos y llevaba grupos de personas, a las iglesias a rezar. En la noche se retiraba a un sitio solitario a orar, en las puertas de los templos, o en las catacumbas.
Felipe deseaba tener un gran amor a Dios. En la vigilia de Pentecostés, (1544), oraba con gran fe, pidió a Dios poder amarlo con todo su corazón. Éste se creció y se le saltaron dos costillas. Felipe entusiasmado y emocionado exclamó: “¡Basta Señor, basta! ¡Que me vas a matar de tanta alegría!».
Fundó con algunos de sus seguidores una cofradía o hermandad para socorrer a los pobres y para dedicarse a orar y meditar y, además, a un hospital llamado «De la Santísima Trinidad y los peregrinos».

Sacerdote: Con 34 años, era un simple seglar. Por consejo de su confesor, se ordenó Sacerdote en el año 1551. Fue excelente confesor y director Espiritual. Pasaba horas y horas en el confesionario y penitentes de todas las clases sociales se convertían. Les leía el pensamiento y los guiaba con compasión hacia la Santidad. Con un grupo de sacerdotes y fruto de la Comunión con Jesús, nació el «Oratorio», Objetivo de la Confederación del Oratorio: Oración, Predicación, Sacramentos. Sociedad de vida apostólica, solo para el servicio de Dios.

Legado: La Humildad, despreció en su vida privilegios. Profunda vida de Oración, Apóstol incansable. Caridad exquisita con los niños, los más pobres y los desamparados.
El Papa Francisco en el quinto centenario de su nacimiento, mayo 26 2015, afirmó; El itinerario Espiritual de San Felipe estuvo marcado por la relación con la Persona de Jesucristo y el compromiso de llevar hacia Él, las almas. Gracias a su apostolado el deber por la salvación de las almas volvió a ser prioridad en la acción de la Iglesia. Los pastores tienen que estar con el pueblo para guiarlo y sostener su fe. Fue un anunciador y guía de la Palabra, del Evangelio. Padre y Maestro de las almas, por su alegría, mansedumbre, amor, confianza en las personas, fruto de su experiencia profunda de Cristo, y su oración íntima. Apasionado por el Ministerio de la confesión y dirección Espiritual.

San Felipe Neri, hoy es modelo de la Misión de La Iglesia en el mundo y el acercamiento a los pobres con el amor y misericordia del Señor. Es ejemplo para obispos, sacerdotes, consagrados y fieles laicos.
San Felipe Neri, tuvo un gran amor por Jesús Sacramentado y propagó la devoción de las 40 horas para adorarlo. A la Virgen se dirigía con la invocación de “Virgen madre, Madre Virgen”, títulos esenciales de María. El 25 de mayo de 1595, día del Corpus Christi, su médico lo vio extraordinariamente contento y le dijo: «Padre, jamás lo había encontrado tan alegre», y él le respondió: «Me alegré cuando me dijeron: vayamos a la casa del Señor”. El 26 de mayo 1596 fallece luego de bendecir a sus sacerdotes que lo acompañaban. Fue declarado santo el 12 de mayo 1622, por el Papa Gregorio XV.

Enseñanza para la vida:

San Felipe Neri supo equilibrar su fecunda actividad de Apóstol y entrega a los demás, con una profunda vida de oración, de intimidad con Jesús, precisamente, donde se alimentaba y fortalecía para darse a los demás y llevar a todos con su testimonio de vida y la sabiduría de su mensaje, por el camino de la Santidad. Hoy se nos invita en nuestro itinerario espiritual a buscar el equilibrio entre el ser y el hacer, entre el orar y trabajar.

Escucha y medita el relato del Santo del día.