San Efrén
Diácono y Doctor de la iglesia
«El arpa del Espíritu Santo»
Conocido con el nombre del “Arpa del Espíritu Santo” por la belleza de los himnos que compuso. Efrén nació en Nisibis, (antigua Mesopotamia) en el año 306, hijo de padre pagano y madre cristiana. Él afirma de sí mismo que de joven no le daba mucha importancia a la religión, pero que cuando le llegaron las pruebas y los sufrimientos, se dio cuenta de que necesitaba de Dios. Recibió el bautismo a los 18 años y permaneció junto al obispo de Nisibis, San Jacobo con quien asistió al concilio de Nicea.
La ciudad de Nisibis fue situada por los persas y cuando fue invadida trataron de acabar con la Religión católica. Efrén y gran número de católicos, huyeron a la ciudad de Edessa, y allí pasó los últimos años de su vida. Se fue a vivir a una caverna abierta en las rocas, cerca de la ciudad. Vivía en austeridad, (solo comía un poco de pan de centeno y legumbres) y en una soledad inviolable. Escribió la mayoría de sus obras espirituales, dedicado a componer inmortales poesías, a rezar y meditar, era un verdadero asceta.
La idea de dedicarse a componer himnos religiosos le llegó al ver que los herejes llevaban mucha gente a sus reuniones por medio de los cantos que recitaban. Se propuso hacer también atractivas las reuniones de los católicos, por medio de himnos y cánticos religiosos, y en verdad que logró conseguirlo. A San Efrén, le debemos en gran parte la introducción de los cánticos sagrados e himnos en las ceremonias católicas. A través de la música, los himnos se hicieron populares y se extendieron por todas las iglesias.
El obispo de Edessa al darse cuenta de las cualidades artísticas del santo lo nombró director de la escuela de canto de la ciudad y allí estuvo durante 13 años formando maestros de canto para las parroquias. Sus himnos servían en las iglesias para exponer la doctrina cristiana, alejar las herejías, los vicios, y aumentar el fervor de los creyentes. Exponía las enseñanzas de la religión católica demostrando gran admiración por los Dogmas y las verdades de la fe.
La humildad de San Efrén era tan grande que se creía indigno de ser Sacerdote (aunque las gentes lo consideraban un gran santo, por su fervor y estilo de vida). Se ordenó diácono ya de edad avanzada.
San Efrén fue hombre de caridad delicada. Hacia los años 370 se desató en la región una hambruna y los pobres eran los más afectados. Los ricos acapararon los alimentos, se negaron a abrir los graneros. Para ayudar a los pobres, ofreció sus servicios, administró el dinero y las reservas de alimentos las repartió entre los más necesitados. Ante una gran epidemia organizó un grupo de 300 camilleros y con ellos recogía a los enfermos y los llevaba a sitios especiales para tratar de conseguir su curación.
San Efrén fue un escritor fecundo. Poemas más interesantes son los “Himnos Nisibianos”, Se conservan 77 de ellos en honor de Cristo y la Virgen. Fue gran amante de la Virgen María y en sus escritos sobre ella revela la veneración que le profesaba. La llamaba siempre «Madre de Dios».
Muere en Edessa el 09 de junio 373. En 1920 el Papa Benedícito XV lo declaró Doctor de la Iglesia. San Efrén se destacó por su austeridad de vida, la riqueza de su doctrina, lo exquisito de sus Himnos. Era más Piadoso que sabio, poseía un conocimiento intuitivo de Dios. Católicos y separados de la Iglesia, han enriquecido sus Liturgias con sus homilías e himnos.
Enseñanza para la vida:
Valoremos en las celebraciones litúrgicas, los cantos que son un medio para vivir con más fervor los misterios de la fe, San Efrén, es modelo de profunda Humildad, delicada Caridad, austeridad en su vida, pidamos al Señor fortalecer en nuestra vida la práctica de estas virtudes que nos ayudan a crecer humana y espiritualmente
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