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San Carlos Lwanga y Compañeros Mártires I Santo del día I Amén Comunicaciones

San Carlos Lwanga y Compañeros Mártires

«Pueden quemar nuestros cuerpos, pero no pueden dañar nuestras almas»

Estos jóvenes fueron los primeros mártires de Uganda, todos ellos de edades entre los 14 y 30 años. Pertenecían a la corte de jóvenes nobles o al cuerpo de guardia del rey Mwanga. Seguidores de la fe católica y por no ceder a los deseos impuros del rey murieron en la colina Namugongo, quemados vivos. La sociedad de los Misioneros de África, conocida como los Padres Blancos, evangelizó África en el siglo XIX. Después de seis años en Uganda ya tenían una comunidad de conversos cuya FE sería un testimonio para toda la Iglesia. Los primeros conversos se dieron a la misión de instruir y guiar a los más nuevos y la comunidad creció rápidamente. La vida ejemplar de los cristianos no tuvo problema al inicio, pero como interfería en el estilo de vida y forma de gobierno del rey, llegaron las represalia, persecución, hostigamiento, hasta el martirio.

Mwanga sucedió a su padre en el trono. Al principio la situación de los cristianos mejoró y varios tuvieron posiciones importantes en su corte. Pero el rey, influenciado por el Islam, cayó en la tendencia homosexual y la situación de los cristianos, por no ceder a sus demandas, se hizo muy difícil.
El líder de la comunidad católica, que para entonces tenía unos 200 miembros, joven sacerdote católico de 25 años llamado José Makasa , era el principal mayordomo de la corte de Mwanga. Éste asesinó a un misionero protestante y a sus compañeros, José Makasa lo confrontó por su crimen, exhortó y reprobó su comportamiento, la reacción fue violenta y lo mandó a matar. Los verdugos trataron de amarrar las manos, él les dijo: «Un Cristiano que entrega su vida por Dios no tiene miedo de morir». Perdonó a Mwanga con todo su corazón, fue quemado vivo.

Carlos Lwanga, jefe de los mensajeros, remplazó a José en la instrucción y liderato de la comunidad cristiana en la corte. Bautizaba en secreto a los catecúmenos, hizo lo posible por evangelizar y proteger a los varones de los deseos lujuriosos del rey.

El primer ministro del rey era un temible brujo Katikiro, se disgustó porque los cristianos católicos no se dejaban engañar por sus brujerías y convenció al rey de hacer morir a todos los que se declararan cristianos. Mwanga reunió a todos los empleados y mensajeros, les dijo: De hoy en adelante queda prohibido ser cristiano. Los que dejen de rezar al Dios de los cristianos y de practicar esa religión quedarán libres. Quienes quieran seguir siendo cristianos irán a la cárcel y a la muerte. Agregó: los que quieran seguir siendo cristianos, den un paso adelante. Carlos Lwanga lo hizo de inmediato, fue imitado por los demás y golpeados fueron llevados a la prisión.

Carlos Lwanga bautizó a cuatro catecúmenos esa noche, incluyendo a un joven de 13 años llamado Kizito. En la mañana, Mwanga reunió a toda su corte y separó a los cristianos del resto diciendo: «Aquellos que no rezan párense junto a mí, los que rezan párense allá». El preguntó a los niños y jóvenes, todos menores de 25 años, si eran cristianos y tenían la intención de seguir siéndolo ellos respondieron «sí» Cristianos hasta la muerte”.
El rey mandó que al grupo lo llevasen a matar a Namugongo, los tuvieron retenidos siete días en prisión sometidos a atroces sufrimientos. El 3 de junio de 1886 día de la Ascensión del Señor, los envolvieron en estera de juncos, y en un montón de leña seca los colocaron allí y les prendieron fuego. Entre las llamas, salían sus voces aclamando a Cristo y cantaban a Dios.

Los mártires de Uganda con Carlos Lwanga a la cabeza fueron declarados santos por el Papa San Pablo VI el 18 de octubre 1964. No sabemos cuántos mártires produjo aquella persecución. Solo queda constancia de los que ocupaban un lugar en la corte o tenían puestos de alguna importancia.
Cuando los Padres Blancos fueron echados del país, los nuevos cristianos continuaron la obra misionera, traduciendo e imprimiendo el catecismo a su lengua nativa e instruyendo en la fe en secreto. No tenían sacerdotes pero Dios les infundió a aquellos cristianos de Uganda la gracia para vencer con gran valor las difíciles circunstancias. Cuando los Padres Blanco volvieron después de la muerte del rey Mwanga, encontraron 500 cristianos y 1000 catecúmenos esperándolos.

Enseñanza para la vida:

Hoy la situación vivida por los cristianos de Uganda, es una constante en países africanos, oriente medio y cercano. De Asia. Son muchos los cristianos mártires por la defensa de la FE, a monos de extremistas. Pidamos al Señor conservar la FE y ser testigos fieles a ÉL a pesar de las dificultades y quizá oposición de quienes nos rodean.

 

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