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San Carlos de Sezze I Santo del día I Amén Comunicaciones

San Carlos de Sezze

Franciscano

«Señor, enciéndeme en amor a ti»

La Liturgia hoy, hace memoria de San Carlos de Sezze, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. Desde niño, invitaba a sus compañeros a imitar a Cristo y a los santos.

Nació este santo varón en Sezze, (Italia), el 22 de octubre de 1613, bautizado con el nombre de Juan Carlos Melchiori. Sus padres eran humildes y muy pobres de bienes materiales pero muy ricos de virtudes. Aspiraban al sacerdocio para su hijo.

Carlos dio en la escuela muestras de tener un corto talento, apenas si logró aprender a leer y escribir. Un día al no dar una lección, recibió del maestro una paliza tan fuerte que lo mandó a cama. Ante esto y la necesidad del trabajo en el
campo, interrumpió los estudios para dedicarse a pastorear las ovejas, lo cual le sirvió mucho para Orar y leer libros piadosos. Visitaba con frecuencia la iglesia de los Frailes Menores y veía los toscos cuadros de los beatos legos, (hoy santos), Salvador de Horta y Pascual Bailón, y él sentía gran alegría, (así lo escribió), «Si yo llego a entrar en esta Orden, imitaré a estos santos, pasaré las noches en la iglesia y haré durísima penitencia”.

Carlos era muy sensible a la acción de la gracia. Desde su juventud, en las labores del campo, hacía austeras penitencias e hizo voto de castidad. Más de una vez estuvo gravemente enfermo. En una de esas ocasiones, a los 16 años, prometió entrar en la vida religiosa, si Dios le devolvía la salud. Vio pasar unos religiosos
franciscanos y les pidió que le ayudaran a entrar en su comunidad. Ellos le dijeron que fuera a Roma a hablar con el Padre Superior y con su recomendación se fue allá.

Con 17 años de edad pidió licencia para entrar a los religiosos franciscanos de la provincia de Roma, lo cual consiguió después de larga y dura prueba, siendo enviado al convento de Nazzano, donde vistió el pobre sayal de San Francisco el día 18 de mayo de 1635, y empezó el noviciado.

Pasado el año de prueba entre severos ejercicios de penitencia y tribulaciones espirituales, algunos religiosos dudaban si permitirle o no hacer la profesión de sus votos perpetuos. Ante esta situación acudió a la Virgen Santísima, de quien había recibido ya muchos favores.

Ella, vino en su auxilio; y 19 de mayo 1636, se consagró por siempre al Señor; cambió el nombre de Juan Carlos por el de Carlos de Sezze y es aceptado como lego por los hermanos de Nazzano. Luego de la profesión, se ofreció para acompañar a algunos de sus hermanos que iban de misioneros a la India; pero otra vez cayó gravemente enfermo, y fue enviado a Roma después de la convalecencia.

Allí, dio el santo gran ejemplo de virtud y caridad. Los cardenales y obispos buscaban su consejo, a pesar de su extraordinaria simplicidad. Su vida de hermano lego fue sencilla, vivió en varios conventos Ponticelli, Palestrina, Carpineto y San Francisco a Ripa. Para evitar se volviera orgulloso por todo lo bueno que le pasaba, permitió Dios que tuviera pruebas siendo cocinero, portero, hortelano. El
director del convento lo trató con mucha dureza, lo regañaba por todo y lo humillaba delante de los demás.

Un día, el hermano Carlos sintió un inmenso deseo de darle el golpe e insultarlo, era una tentación del demonio. Se dominó, se mordió los labios, y se quedó arrodillado delante del otro, como si fuera una estatua, y no le dijo ni le hizo nada. A un religioso que le preguntó por qué le sucedían hechos tan penosos, respondió: «Los permite Dios para que no me llene de orgullo y me mantenga siempre humilde». Su vida era ante todo Eucarística, la doctrina espiritual fue muy
sólida y sustancial, a pesar de que no estudió alta teología, es una doctrina mística sublime, (autores modernos la comparan con a la de Santa Teresa de Jesús, o de San Juan de la Cruz), dotado de ciencia infusa.

En él se cumplió la sentencia evangélica: “El Señor, esconde los misterios divinos a los sabios del mundo y los revela a los pequeños de espíritu”. Escritor fecundo
a Instancia de su confesor, escribió su Autobiografía, describe las Gracias dadas por Dios, desde la infancia, hasta los 52 años.

Obras famosas son: Las 3 Vías y Sagrado Septenario. Escribió un libro sobre la Oración, y otro sobre la Contemplación, folletos con normas para crecer en santidad y otros escritos más que se perdieron. Tenía la gracia de hacer milagros, por la Oración y sus acendradas virtudes. Poseía además el don de Profecía, como en las elecciones de los Papas, Alejandro VI, Clemente IX, X y XI La petición más frecuente del hermano Carlos a Dios era esta: «Señor, enciéndeme en amor a Ti».

Murió en el convento romano de San Francisco a Ripa, el 6 de enero de1760, (Epifanía del Señor), luego de pocos días de enfermedad. Recibió arrodillado en el suelo el divino Viático, confortado con una celestial visión del Salvador, de la Virgen Santísima y de muchos ángeles. Beatificado por el Papa León XIII, canonizado por San Juan XXIII el 12 de abril de 1959.
Su sepulcro se venera en la iglesia franciscana de San Francisco a Ripa, pero el corazón incorrupto, se conserva en la capilla del convento llamada de San Francisco.

Enseñanza para la vida:

La virtud de la Humildad llamada la reina de las virtudes, es la base para toda la vida del cristiano, sin ella no logramos fortalecer la fe, crecer en la Oración, vivir una auténtica caridad y experimentar el Amor de Dios.

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