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San Carlos Borromeo I Santo del día I Amén Comunicaciones

San Carlos Borromeo

Obispo confesor

«Las almas se conquistan con las rodillas»

La Liturgia de la Iglesia, celebra hoy la memoria de San Carlos Borromeo, una de las grandes figuras de la Contrarreforma. Reconocido como “Padre amoroso de los Pobres”. Buscó la vivencia profunda de la fe, desde las palabras de Jesús en el Evangelio: “Quien ahorra su vida la pierde, pero el que gasta su vida por Mí, la ganará”.

Noble de alta alcurnia, preocupado por la formación del laicado y el clero con gran interés social. Nació el 2 de octubre de 1538 en la fortaleza de Arona (Italia). Pertenecía a la ilustre familia de los Médicis. Eran sus padres el noble Gilberto Borromeo y Margarita de Médicis, la hermana del papa Pío IV. Era el tercero de seis hijos, el nombre Carlos, significa “Hombre prudente”. Fue un niño devoto, prematuro en su vocación, muy responsable. Cursó estudios en Milán y en Pavía,
siendo un joven austero, trabajador. Tenía cierta dificultad de palabra, pero logró terminar los estudios y su conducta intachable, signo de su gran madurez, lo hizo modelo para otros estudiantes, con reputación de ser muy dados a los vicios.

La familia vivió la tragedia de la muerte del hijo mayor en un accidente, Carlos interpretó este hecho, como una señal del Cielo que le invitaba a centrarse
en la búsqueda del bien y no ser sorprendido por la llamada de Dios sin estar preparado y decidió ser Sacerdote, fue ordenado julio el 17 de 1563, luego de renunciar a sus derechos sucesorios y a los bienes que poseía.

Se alejó además de una vida, no disipada, pero si fría de: jugar ajedrez, lujo y música
Se doctoró en Derecho a los 22 años. Participó en el Concilio de Trento, para dar respuestas a las necesidades apremiantes del mundo. Fue el director intelectual y el espíritu rector de la sesión del Concilio y por sus acertadas intervenciones, se logró la aprobación de significativos decretos dogmáticos y disciplinarios.

En enero de 1560, su tío Giovanni, fue elegido pontífice con el nombre de Pío IV. Conocedor de las cualidades éticas y de la gestión de su sobrino lo llamó para que fuera el secretario de estado, lo hizo cardenal diácono y luego le encomendó la sede de Milán, con 25 años y como Arzobispo, también le confió otras misiones en diversas ciudades y países.

Espiritualidad: Es ejemplo de sacerdote y conversión personal, su santidad, es lección para todos, se hizo Santo, en la sencillez y cumpliendo sus deberes y obligaciones por la observancia rigurosa y plena, gastó poco a poco toda su existencia.

Fue un hombre de Oración, piadoso, muy caritativo y misericordioso con los demás, generoso con los pobres. Exigente y severo consigo mismo, (practicaba el ayuno, mortificación y penitencia).Vivió de modo heroico, las virtudes evangélicas: pobreza, humildad, castidad, Caridad, ésta como fruto de su apasionado Amor por
Jesús. Su testimonio de vida, no de palabras, sino con obras llevaba a muchos a la conversión. Su espíritu de Oración y amor de Dios dejaban un gran gozo espiritual.

Arzobispo de Milán misión pastoral: Al morir el papa Pío IV, Carlos Borromeo regresó a Milán como Arzobispo. Fue “Modelo de pastor ejemplar por la Caridad, la doctrina, Ardor y Celo Apostólico” Inició la reforma de la Diócesis. Vivió su Misión con entrega total. Incansable realizador de los acuerdos del Concilio de Trento. Por su fe, tesón y energía sacó adelante los proyectos más valiosos.

Convocó sínodos, erigió seminarios y casas de formación para el clero, construyó hospitales y hospicios. Visitó en distintas ocasiones toda la diócesis entregado a su grey, luchó contra la opresión de los poderosos, enfrentó las herejías y restringió las costumbres licenciosas.

“Las almas se conquistan con las rodillas”, (se refería al valor incorporable de la Oración. En su afán por la reforma, sanear las costumbres, y someter a religiosos, religiosas, monjes, monjas y al clero a severa disciplina, sufrió la oposición, ataques violentos y hasta un intento de asesinato. Destinó las riquezas de familia al servicio de los pobres. Para renovar la vida religiosa, instituyó una nueva Congregación
de sacerdotes seculares, los Oblatos.

Lema de vida de san Carlos “La Humildad” como “Jesús, renunciar a sí mismo para hacerse siervo de todos”. La Iglesia toda, no solo la de Milán, le debe una radical renovación del Clero. Con la fuerza de la Santidad, le cambió su fisonomía y se hizo Amar por el pueblo. En 1572 cayó la peste en Milán, el gobernador, muchos prelados y nobles salieron de la ciudad. San Carlos se consagró enteramente al cuidado de los enfermos. Vendió las pertenencias del Arzobispado para obtener recursos y ayudar a los afectados.
En el año de 1584 decayó más su salud. Partió en octubre, a Monte Varallo para hacer su retiro anual, acompañado por el P. Adorno, Sacerdote jesuita; el 24 de octubre se sintió enfermo y el 29 salió de regreso a Milán. Llegó el 01 día de los fieles difuntos, pidió los últimos sacramentos “Inmediatamente” y los recibió de manos del arcipreste de su catedral. Al principio de la noche del 3 al 4 de noviembre, murió apaciblemente. Su cuerpo incorrupto reposa en la cripta de la Catedral de Milán. Beatificado el 5 de mayo de 1602, por Pablo V y canonizado por él mismo, el 01 de noviembre de 1610

Enseñanza para la vida:

Toda la vida de San Carlos Borromeo fue de un Testimonio vivo de fe profunda Oración, Amor apasionado a Dios, Humildad a todo dar, Caridad exquisita sobre todo con los pobres y necesitados, entrega total a la Iglesia y a las almas. Que su ejemplo nos motive para ser verdaderos testigos del Evangelio con nuestra vida y obras de Amor y servicio a los demás.

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