San Camilo de Lelis
presbítero fundador
» La confianza en Dios, lo sacó adelante»
La Liturgia hoy, hace memoria de San Camilo Lelis, fundador de la Orden de los Ministros de los Enfermos (Camilos). Nació 25 de mayo 1550 en Bucchianico, Abruzos (Italia). Su madre Camila de 60 años tuvo al hijo. El padre Juan de Lelis militar y de noble familia, poco se preocupaba por el muchacho. Solo lo hizo cuando murió la mamá.
Camilo tenía 13 años, lo puso en la escuela, pero él no gustaba del estudio. Desde adolescente se dejó arrastrar por los vicios de una juventud alegre y despreocupada. A los 17 años decidió seguir a su padre en la carrera militar. Se van a luchar contra los turcos. Su padre enfermó y murió. Él contrajo una dolorosa enfermedad en la pierna, que le hizo sufrir toda su vida. Al regreso casi muere en un naufragio y le prometió a Dios, que se haría religioso.
En 1571 ingresó, al hospital de Santiago (de los incurables y enfermos más pobres) en Roma. Buscó sanar de la pierna pero a su vez atendía a los enfermos. Trabajaba a su ritmo, según el estado de ánimo, y desarrolló adición a los juegos de azar, por eso fue expulsado del hospital.
Siguió jugando, perdió los pocos ahorros, las armas que poseía y decidió mendigar. Obligado por la miseria, recordó un voto hecho tiempo atrás de ingresar en la orden franciscana. Entró a trabajar en la construcción de un convento capuchino en Manfredonia. Fue a una diligencia al convento San Juan Redondo y el guardián le habló de Dios, le dijo: “Dios es Todo, el resto es nada”. Camilo reflexionó esas palabras, se arrodilló y exclamó: “Soy un gran pecador. Dame tiempo Señor para hacer penitencia, no más mundo” Se convirtió a los 25 años, febrero 25, 1575 Inició su carrera de penitencia. Ingresó al Noviciado de los capuchinos, pero la enfermedad de la pierna le impidió hacer la profesión. Volvió al hospital de Santiago y se dedicó a cuidar enfermos. Les servía como al mismo Cristo, entregado totalmente a ellos, lo hacía con gran ternura y amor.
Las condiciones humanas y espirituales eran pésimas. Empleaban como enfermeros gentuza sin ninguna preparación. Ante la negligencia y falta de escrúpulos de los enfermeros, Camilo tuvo la idea de fundar una compañía de hombres piadosos, que no por dinero, sino por amor a Dios, se consagraran para el cuidado de los enfermos. Con el fin de ayudarlos espiritualmente , Él consultó con su confesor san Felipe Neri y decidió recibir las Órdenes Sagradas. Ingresó a los 32 años al Colegio Romano de los jesuitas y fue Ordenado Sacerdote el 26 de mayo 1584.
Se dice que con el acompañamiento de San Felipe Neri, Camilo suavizó su carácter. Con los franciscanos capuchinos aprendió la humildad y el amor al sacrificio; y con los jesuitas comprendió la exigencia de la vida espiritual. Rezaba todos los días el Rosario, celebraba misa diario, (no era usual en ese tiempo) y tenía una gran devoción por la Eucaristía. Con otros dos compañeros, dio principio a la nueva congregación. Los tres amigos, observaban una regla común, iban todos los días al hospital del Espíritu Santo. Asistían a los enfermos con tanto cariño y cuidado y parecía que estaban curando las heridas del mismo Jesucristo.
Visitaban a todos los pacientes, los servían con inmensa caridad y los preparaban para recibir los sacramentos y aceptar con resignación la muerte. El fundador se enfrentó a grandes dificultades y adversidades, pero su confianza en Dios le sacó adelante. Dispuso que los miembros de la congregación hicieran un voto de atender a los prisioneros, a los enfermos infecciosos y graves. Sus religiosos atendían enfermos contagiados en casos de epidemias y pestes. Fundó 15 casas de religiosos y 8 hospitales.
En 1592 el papa Gregorio XIV elevó la congregación a la categoría de Orden Religiosa. Estuvo 46 años enfermo de la pierna y desde los 36 con llagas en la planta de los pies que le impedían caminar, pero él se iba arrastrado a visitar los enfermos al hospital. Dios le regaló los dones de Profecía y de hacer milagros. En 1607 renunció a la dirección de la Orden. Recibió el Viático de manos del cardenal Ginnasi y el 14 de julio 1614 falleció en Roma.
Canonizado por Benedicto XIV en junio 26 de 1746. El Papa León XIII lo proclamó Patrono de los Enfermos, junto con San Juan de Dios. Pío XI lo declaró Patrono de los enfermeros.
Enseñanza para la vida:
A nuestro alrededor muchas personas sufren por enfermedad, dificultades económicas, dolor por muerte de seres queridos. Desde el Evangelio estamos llamados, en la medida de las posibilidades, a prestarles un servicio, acompañarlos y ayudarlos con caridad y bondad.
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