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San Bruno de Segni I Santo del día I Amén Comunicaciones

San Bruno de Segni

obispo

«Maestro de la caridad»

Obispo, “Maestro de la caridad”. Trabajó con ardor en la reforma de la Iglesia. Bruno significa coraza, (del alemán). Nació en Solero, Piamonte, (Italia), año 1048. Realizó la educación elemental en un Monasterio benedictino. Concluyó sus estudios en la universidad de Bolonia y recibió la ordenación Sacerdotal. Nombrado canónigo de Siena. En reconocimiento a su gran conocimiento y piedad fue llamado a Roma, para apoyar al Papa. Sobresalió por su prudencia.

En un sínodo en Roma en 1079 obligó a Berengario de Tours, (quien negaba la presencia real de Jesús en la Santa Eucaristía) a retractarse de su herejía. Lo logró por la firme y rigurosa defensa que hizo y la forma como expuso la doctrina de la Iglesia sobre el Santísimo Sacramento. Es conocido como el “Brillante defensor de la iglesia» por el coraje que mostró ayudando a Gregorio VII y sus sucesores en la tarea de la reforma eclesiástica. El papa contó con el juicio del santo, igual los otros Pontífices: Víctor III, Urbano II y Pascual II, que valoraban sus consejo, sabiduría y prudencia. Con muchos Obispos de Italia y Francia, Bruno rechazó el tratado el «Privilegio», que Enrique V de Alemania extrajo del Papa Pascual II cuando estuvo encarcelado.

Bruno era canónigo de Segni, y Gregorio VII, por sus virtudes y fidelidad, pensó hacerlo cardenal, pero él rehusó humildemente; prefería no asumir tan alta dignidad. Un año más tarde En la «Campagna di Roma», el pontífice lo consagró obispo de Segni. En esta labor pastoral brilló por su celo apostólico; se desvivía por los demás. Durante tres meses del año 1082 fue prisionero de Ainulfo, conde de Segni, quien lo recluyó en el castillo de Vicoli.

El aristócrata simpatizaba con Enrique IV, que había sido excomulgado por el pontífice. Bruno secundaba al
Santo Padre en sus proyectos de reforma eclesiástica. Era un momento en el que había que luchar contra la simonía, el problema de las investiduras y otros vicios escandalosos, que diezmaban la feligresía. El prelado de Segni fue un importante «báculo» para Gregorio VII; por eso fue detenido. Al ser liberado, regresó a Roma y siguió al lado del pontífice. Cuando el papa Gregorio VII murió, asistió a su sucesor Urbano II. Lo acompañó en sus viajes por Italia y Francia, estuvo junto a él en el sínodo de Melfi y en la consagración de la abadía de
Cava del Tirreni, en Salerno. Participó en los concilios de Piacenza y de Clermont en el que se proclamó la Primera Cruzada y se renovaron los decretos contra la simonía y las investiduras. Asistió a varios concilios: Letrán, Bari, Laterano. Por la diferencia con el nuevo Papa Pascual II, decidió vincularse a los monjes de la abadía de Monte Casino. Tomó el hábito en el año  1103. 

Por la fidelidad a la vivencia de la regla, cuando muere el Abad Otto lo eligieron para sucederlo. El papa Pascual II visitó la Abadía, respaldó la designación ante los monjes, elogió las cualidades del Santo. Bruno, defensor de la Iglesia al darse cuenta que Pascual II otorgó privilegios al emperador Enrique V, no dudó en recriminar al papa. Lo hizo con palabras delicadas, expresando amor y deseo de unidad. Pero el santo Padre, lo sancionó, le pidió renunciar al cargo de Abad y regresar a Segni Bruno acató humildemente su voluntad. En 1112, en el Concilio de Letrán, Pascual II se vio obligado a reconocer su error. El santo que estaba presente, acogió y ratificó su decisión con sumo gozo. El resto de su vida lo dedicó a orar, estudiar y meditar.
Dejó numerosos escritos. Tratados sobre las escrituras y la liturgia, sermones, vidas de santos, cartas. Todos ponen de manifiesto el celo apostólico y la intrepidez de este santo obispo. Murió el 18 de julio de 1123, en Segni poco después de exhortar y bendecir a su grey desde la ventana de la sede. Canonizado 5 de septiembre 1183 por el papa Lucio III.

Enseñanza para la vida:

La prudencia, la rectitud en el obrar, la defensa de la verdad, el servicio, son cualidades que debemos avivar, en cualquier actividad que realicemos y en el cumplimiento de la misión que tenemos.

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