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San bonifacio I Santo del día I Amén Comunicaciones

San bonifacio
Obispo Mártir

«Dios, salvará nuestras almas«

San Bonifacio misionero del siglo VIII, difundió el cristianismo en Europa central, fue llamado “el apóstol de los Germanos”. Apasionado por hablar de Jesucristo a las gentes y lograr su conversión. Nació de una familia anglosajona en Wessex (Inglaterra) alrededor del 675 y fue bautizado con el nombre de Winfrido. Entró muy joven en el monasterio benedictino de Nursling y se le nombró director de la escuela. Ordenado Sacerdote a la edad de 30 años, sintió el llamado a Evangelizar a los paganos del continente.

Inglaterra evangelizada por los Benedictinos, mostraba una fe sólida y Caridad ardiente y enviaba misioneros a Europa central para anunciar el Evangelio. En 716 Winfrido, con algunos compañeros, fue a Frisia (la actual Holanda), pero la oposición del jefe local, impidió la Evangelización. Pasó a Roma para hablar con el papa Gregorio II y éste le otorgó un mandato directo para llevar la Palabra de Dios a los pueblos de Alemania. Le dijo: “Soldado de Cristo, te llamarás Bonifacio”. (Bienhechor).

Con el apoyo del Papa, Bonifacio partió para Alemania. Se empeñó en predicar el Evangelio en esas regiones, luchando contra los cultos paganos y reforzando las bases de la moralidad humana y cristiana. “Estamos firmes en la lucha en el día del Señor, porque han llegado días de aflicción y miseria. Decía somos pastores diligentes que velan por el rebaño de Cristo, que anuncian a todos la voluntad de Dios, en tiempos oportunos e inoportunos. Bonifacio obtuvo grandes resultados. El Papa lo consagró “obispo regional” para toda Alemania.

Extendió su acción pastoral a la Iglesia de la Galia: restauró la disciplina eclesiástica, convocó varios sínodos para garantizar la autoridad de los sagrados cánones, reforzó la comunión con el Romano Pontífice. Gregorio III lo nombró arzobispo de todas las tribus germánicas, le envió el palio y le dio facultad de organizar la jerarquía eclesiástica en aquellas regiones.

Fundó el monasterio de Fulda (743), corazón y centro de irradiación de la espiritualidad y de la cultura religiosa. Se preparaban para el anuncio del Evangelio, y ser misioneros. Impulsó la creación de monasterios masculinos y femeninos para ayudar en la Evangelización.

Avanzado en años (cerca de los 80), se preparó para una misión evangelizadora: con cincuenta monjes volvió a Frisia. Iba a realizar una Confirmación masiva el 5 de junio del 754, (ciudad de Dokkum), víspera de Pentecostés. Fue asaltado por un grupo de paganos. Se colocó delante con serenidad, prohibió a los suyos que combatieran, les dijo: ´Cesad, de combatir, abandonad la guerra, la Escritura advierte no devolver mal por mal, sino bien por mal. ¡Ánimo en el Señor!´”. Fueron sus últimas palabras antes de caer bajo los golpes de sus agresores. Sus despojos fueron llevados al monasterio de Fulda, y fueron sepultados. Un biógrafo dijo de él: “El santo obispo Bonifacio puede llamarse padre de todos los habitantes de Alemania, porque fue el primero en engendrarlos a Cristo con la palabra de su santa predicación, les confirmó con el ejemplo y finalmente dio la vida por ellos, caridad mayor que esta no puede darse”

Legado:

El Papa Benedicto XVI en una catequesis marzo 11 2009, expresó que dejó como legado espiritual:

1. Centralidad de la palabra de Dios, apasionado ella, vivida e interpretada en la FE de la Iglesia, sobre ella apoyaba su FE. .
2. Fiel comunión con la Sede Apostólica, punto firme y central en su trabajo misionero, él siempre conservó tal comunión como regla de su misión y la dejó casi como su testamento.
3. Promovió el encuentro entre la cultura romano-cristiana y la cultura germánica. Sabía de hecho que humanizar y Evangelizar la cultura era parte integrante de su misión de obispo.
4. Como auténtico hijo de san Benito, supo unir Oración y trabajo (manual e intelectual), pluma y arado.
5. Tuvo un celo ardiente por el Evangelio: a los 40 años sale de una vida monástica bella y fructífera, vida de monje y profesor, para anunciar el Evangelio a los sencillos, a los bárbaros.
Con 80 años una vez más, va a una zona donde prevé su martirio. El llamado es a renovar nuestra FE, , para dar como don a nuestro tiempo la perla preciosa del Evangelio.

Enseñanza para la vida:

El testimonio de Bonifacio es una invitación para todos nosotros a acoger en nuestra vida la Palabra de Dios como punto de referencia esencial, en nuestro qué hacer como evangelizadores y amar apasionadamente la Iglesia.

Escucha el relato del santo del día