Aan Pablo Miki y compañeros mártires
«El mejor camino para lograr la salvación, es ser cristiano católico»
Pablo Miki, nació en Kyoto – Japón, en 1566, en el seno de una rica y reconocida familia, hijo de un capitán del ejército.
Fue un joven jesuita catequista. Tenía grandes capacidades para la predicación. Quería ser sacerdote, pero su ordenación se postergó, gracias a que su diócesis no contaba con la presencia del Obispo.
En 1587 el entonces emperador Toyotomi Hideyoshi, se propuso la conquista de Corea, Él tomó una actitud rigurosa en contra de los cristianos, lo cual lo lleva a publicar un decreto de expulsión de los misioneros extranjeros en un periodo de seis meses.
Los misioneros al ver tal decreto, en vez de huir del país, lo que hicieron fue esconderse, para poder seguir ayudando a los nuevos cristianos, pero fueron descubiertos y martirizados brutalmente.
Previamente, fueron forzados a caminar casi 1000 kilómetros, desde Kioto hasta Nagasaki por ser la ciudad más evangelizada de Japón, y allí fueron crucificados el 5 de febrero de 1597. 26 misioneros, 6 franciscanos, 3 jesuitas y 16 laicos católicos japoneses, que eran catequistas y se habían hecho terciarios franciscanos.
Pablo desde la cruz predicó su último sermón y perdonó a sus verdugos, diciendo: «Les declaro, que el mejor camino para conseguir la salvación es pertenecer a la religión cristiana, ser católico.
Y como mi Señor Jesucristo me enseñó con sus palabras y sus buenos ejemplos a perdonar a los que nos han ofendido, yo declaro que perdono al jefe de la nación que dio la orden de crucificarnos, y a todos lo que han contribuido a nuestro martirio»
El 8 de junio de 1862 El Papa Pío IX declara santo a Pablo Miki y sus compañeros mártires, y su festividad se celebra el 6 de febrero.
Enseñanzas para la vida
El martirio es el acto más noble de fidelidad y alabanza a Cristo.
No tener miedo a los sufrimientos por causa de nuestra fe.
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