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Novena a Jesús de la Buena Esperanza I tercer día I Amén Comunicaciones

Novena a Jesús de la Buena Esperanza

Novena Jesús de la buena esperanza - día 3

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
Amén

Acto de contrición

Jesús, mi Señor y Redentor:
Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy,
y me pesa de todo corazón, porque con ellos, ofendí a un Dios tan bueno.
Propongo firmemente no volver a pecar, y confió en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna.
Amén

Oración inicial

Jesús de la Buena Esperanza, luz que disipa las sombras del corazón humano.
Tú que sostienes al abatido, levantas al que cae, fortaleces a quienes atraviesan pruebas, das serenidad a los que viven en temor y aliento a los que ya no encuentran camino. Derrama tu bendición sobre las familias, sobre los hogares que sufren carencias y preocupaciones, sobre quienes trabajan con esfuerzo cada día.

Que la confianza en tu promesa de esperanza abra caminos donde no los hay,
y que cada necesidad sea oportunidad para descubrir tu misericordia.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

Historia de la devoción

Su origen se remonta al siglo XVII en Quito, Ecuador, con la aparición milagrosa de una imagen colonial en el convento agustino, y luego esta devoción se extendió a Perú y otras partes de Latinoamérica.

Día 3 – Jesús es alivio y paz

Cita bíblica:
“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré”
(Mateo 11,28-30)

Reflexión

El dolor es parte inevitable de la vida. Nadie lo elige, pero todos lo enfrentamos: el dolor de una pérdida, el dolor de una enfermedad, el dolor de un corazón traicionado, el dolor de la soledad que oprime el alma, el dolor de los sueños que no se cumplieron.

Jesús conoce cada uno de esos dolores y hoy nos habla desde la experiencia de quien también sufrió: fue incomprendido, rechazado, humillado, traicionado, y cargó con una cruz más pesada que la nuestra. Por eso, cuando Jesús dice: “Vengan a mí”, lo hace como alguien que nos entiende y sabe cómo sostenernos

Cuando nos acerquemos a Jesús, descubramos que su alivio no consiste en borrar el dolor, sino en darle un sentido nuevo. Él dolor purifica, transforma, nos hace más compasivos, más humildes, más capaces de comprender el sufrimiento de otros.

Hoy reconozcamos que ningún dolor es inútil, y que hay que asumirlo con fe y esperanza.

Oración:

Jesús de la Buena Esperanza, en ti descanso cuando el dolor me pesa.
Tú conoces mis heridas y mis lágrimas, porque también sufriste y sabes lo que duele el alma.

No te pido que quites mi cruz, sino que me enseñes a cargarla contigo, a descubrir en medio del sufrimiento la fuerza que solo nace de tu amor.

Sostenme cuando mi fe vacile, consuélame, fortaléceme y dame paciencia en la prueba

En ti confío, Señor.
En ti espero.
Y en ti encuentro mi paz.
Amén.

Petición:

Jesús de la Buena Esperanza, Señor compasivo y fiel, que miras con amor a quienes confían en ti, derrama tu gracia sobre el mundo entero.
Concede consuelo a los que sufren, da fortaleza y esperanza da quienes hoy te invocamos

Hacemos un momento de silencio para hacer la petición

Jesús de la Buena Esperanza, que tu presencia sostenga la fe,
que tu luz disipe el miedo y que tu bondad renueve la vida.
Amén

Gozos

Jesús eres la tranquilidad que me envuelve cuando ya no puedo más,
la voz que calma mi mente, la fuerza que me da paz.
Jesús de la Buena Esperanza, camino de salvación,
tu amor me guía y me guarda, eres mi consolación.

Jesús tu amor vence mi tristeza, disuelve mi confusión,
y convierte mis heridas en fuente de redención.
Jesús de la Buena Esperanza, camino de salvación,
tu amor me guía y me guarda, eres mi consolación.

Jesús tú eres fuerza en mi lucha, guía en mi andar,
cuando tropiezo en la vida, tu mano me hace levantar.
Jesús de la Buena Esperanza, camino de salvación,
tu amor me guía y me guarda, eres mi consolación.

Jesús tú das sentido al cansancio, alivio a mi soledad,
cuando mi fe se debilita, tu amor me vuelve a alzar.
Jesús de la Buena Esperanza, camino de salvación,
tu amor me guía y me guarda, eres mi consolación.

Jesús eres mi fe renovada, mi guía en la oscuridad,
la promesa que me sostiene con eterna claridad.
Jesús de la Buena Esperanza, camino de salvación,
tu amor me guía y me guarda, eres mi consolación.

Jesús eres mi escudo constante, guardián de mi libertad,
tu presencia me rodea con amor y santidad.
Jesús de la Buena Esperanza, camino de salvación,
tu amor me guía y me guarda, eres mi consolación.

Jesús eres raíz de la vida, certeza en la adversidad,
cuando el miedo me detiene, tú me das seguridad.
Jesús de la Buena Esperanza, camino de salvación,

Oración final:

Jesús de la Buena Esperanza, haz que mi corazón nunca se canse de esperar en ti.
Cuando el mundo se vuelva incierto, mantén firme mi fe en tus promesas.
Hazme sembrador de esperanza, consuelo para quien sufre, y testigo de tu amor que todo lo renueva.
Que mi vida sea reflejo de tu fidelidad y mis días un canto de confianza en tu plan divino.
Amén.

También puedes escuchar la novena haciendo clic aquí