Palabra del día
Medita con las lecturas y la reflexión del Santo Evangelio
Reflexión tomada de www.padrecarlosyepes.com
Del libro del Cantar de los Cantares 3, 1-4a
Así dice la esposa:
«En mi cama, por la noche, buscaba al amor de mi alma: lo busqué y no lo encontré. Me levanté y recorrí la ciudad por las calles y las plazas, buscando al amor de mi alma; lo busqué y no lo encontré. Me han encontrado los guardias que rondan por la ciudad: “¿Viste al amor de mi alma?” Pero, apenas los pasé, encontré al amor de mi alma».
Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Salmo 63 (62), 2. 3-4. 5-6. 8-9
Mi alma está sedienta de Ti, mi Dios.
Oh, Dios; Tú eres mi Dios, por Ti madrugo, mi alma está sedienta de Ti; mi carne tiene ansia de Ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. /R.
Mi alma está sedienta de Ti, mi Dios.
¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. /R.
Mi alma está sedienta de Ti, mi Dios.
Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. /R.
Mi alma está sedienta de Ti, mi Dios.
Porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a Ti, y tu diestra me sostiene. /R.
Mi alma está sedienta de Ti, mi Dios.
Del Santo Evangelio según San Juan 20, 1.11-18
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando.
Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
«Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?» Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice:
«¡María!» Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!» que significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice:
«Suéltame, que todavía no he subido al Padre.
Anda, ve a mis hermanos y diles:
“Subo al Padre mío y Padre suyo, al Dios mío y al Dios suyo”».
María Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y me ha dicho esto». «
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
