Palabra del día
Medita con las lecturas y la reflexión del Santo Evangelio
Reflexión tomada de www.padrecarlosyepes.com
Comienzo del libro de Jeremías 1,1.4-10:
Palabras de Jeremías, hijo de Helcías, de los sacerdotes residentes en Anatot, territorio de Benjamín.
Recibí esta palabra del Señor:
-Antes de formarte en el vientre, te escogí, antes de que salieras del seno materno, te consagré:
Te nombré profeta de los gentiles.
Yo repuse:
¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho.
El Señor me contestó:
-No digas «soy un muchacho», que adonde yo te envíe, irás, y lo que yo te mande, lo dirás.
No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte.
-oráculo del Señor-.
El Señor extendió la mano y me tocó la boca; y me dijo:
-Mira: yo pongo mis palabras en tu boca; hoy te establezco sobre pueblos y reyes para arrancar y arrasar, para destruir y demoler, para edificar y plantar.
Palabra de Dios, te alabamos Señor.
Salmo (71) 70,1-2.3-4a.5-6ab.15ab.17:
Mi boca cantará tu salvación, Señor.
A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre; tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído, y sálvame.
Mi boca cantará tu salvación, Señor.
Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi alcázar eres tú, Dios mío, líbrame de la mano perversa.
Mi boca cantará tu salvación, Señor.
Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno, tú me sostenías.
Mi boca cantará tu salvación, Señor.
Mi boca contará tu auxilio, y todo el día tu salvación. Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas.
Mi boca cantará tu salvación, Señor.
Del santo Evangelio según san Mateo 13,1-9:
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas: – «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.
Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.
Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron.
El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.»
Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
