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Evangelio del día – Amén Comunicaciones – martes 28 junio 2022

Palabra del día

Medita con las lecturas y la reflexión del Santo Evangelio

Reflexión tomada de www.padrecarlosyepes.com

De la profecía de Amós 3,1-6; 4,11-12:

Escuchad esta palabra que dice Yahveh contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que yo hice subir del país de Egipto:

Solamente a vosotros conocí de todas las familias de la tierra; por eso yo os visitaré por todas vuestras culpas.

¿Caminan acaso dos juntos, sin haberse encontrado?

¿Ruge el león en la selva sin que haya presa para él?, ¿Lanza el leoncillo su voz desde su cubil, si no ha atrapado algo?

¿Cae un pájaro a tierra en el lazo, sin que haya una trampa para él? ¿Se alza del suelo el lazo sin haber hecho presa?

¿Suena el cuerno en una ciudad sin que el pueblo se estremezca?, ¿Cae en una ciudad el infortunio sin que Yahveh lo haya causado?

Os he trastornado como Dios trastornó a Sodoma y Gomorra, habéis quedado como un tizón salvado de un incendio; ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahveh.

Por eso, así voy a hacer contigo, Israel, y porque esto voy a hacerte, prepárate, Israel, a afrontar a tu Dios.

Salmo 5,5-8

Señor, guíame con tu justicia

Tú no eres un Dios que ame la maldad, ni el malvado es tu huésped, ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R/.
Señor, guíame con tu justicia

Detestas a los malhechores, destruyes a los mentirosos; al hombre sanguinario y traicionero lo aborrece el Señor. R/.
Señor, guíame con tu justicia

Pero yo, por tu gran bondad, entraré en tu casa, me postraré ante tu templo santo con toda reverencia. R/.
Señor, guíame con tu justicia

Del santo Evangelio según san Mateo 8,23-27:

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.

Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole:
«¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!»
Él les dijo: «¡Cobardes!, ¡Qué poca fe!»
Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.
Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!»
Palabra del Señor, Gloria a ti, Señor Jesús.