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Evangelio del día – Amén Comunicaciones – lunes 06 junio 2022

Palabra del día

Medita con las lecturas y la reflexión del Santo Evangelio

Reflexión tomada de www.padrecarlosyepes.com

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 12-14

Después de subir Jesús al Cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago. Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la Madre de Jesús, y con sus hermanos.

Palabra de Dios, Te alabamos Señor.

Salmo (86) 87 (86), 1-2. 3 y 5. 6-7

Alaben al Señor todas las naciones.

Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! R/.
Alaben al Señor todas las naciones.

«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles; filisteos, tirios y etíopes han nacido allí». Se dirá de Sión: «Uno por uno, todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado». R/.
Alaben al Señor todas las naciones.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Este ha nacido allí». Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en Ti». R/.
Alaben al Señor todas las naciones.

Del santo Evangelio según San Juan 19, 25-34

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su Madre, la hermana de su Madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su Madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su Madre: ─«Mujer, ahí tienes a tu hijo».

Luego, dijo al discípulo: ─«Ahí tienes a tu Madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: ─ «Tengo sed». Había allí una vasija llena de vinagre.

Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «todo está cumplido». E inclinando la cabeza entregó el Espíritu.

Los Judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedaran los cuerpos en la cruz el sábado porque aquel sábado era muy solemne, rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran.

Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con Él.

Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.

Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.