Palabra del día
Medita con las lecturas y la reflexión del Santo Evangelio
Reflexión tomada de www.padrecarlosyepes.com
Del libro de Jeremías 31,31-34:
Mirad que llegan días -oráculo del Señor-
en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva.
No como la que hice con vuestros padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: Ellos, aunque yo era su Señor, quebrantaron mi alianza; -Oráculo del Señor-.
Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días -oráculo del Señor-.
Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo:
Reconoce al Señor.
Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande -oráculo del Señor-,
cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados.
Palabra de Dios, te alabamos Señor.
Salmo (51) 50,12-13.14-15.18-19:
Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso.
Enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
Los sacrificios no te satisfacen; si te ofrecieran un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
Del santo Evangelio según san Mateo 16,13-23:
En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Felipe y preguntaba a sus discípulos: – ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?
Ellos contestaron: -Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.
Él les preguntó: -Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.
Jesús le respondió: – ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.
Ahora te digo yo: -Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
Te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.
Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: -¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.
Jesús se volvió y dijo a Pedro: -Quítate de mí vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.
Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
