Palabra del día
Medita con las lecturas y la reflexión del Santo Evangelio
Reflexión tomada de www.padrecarlosyepes.com
Del libro del Genesis 18,1-10a:
En aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, porque hacía calor. Alzó la vista y vio tres hombres en pie frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se prosternó en tierra, diciendo:
-Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras, traeré un pedazo de pan para que cobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a vuestro siervo.
Contestaron: -Bien, haz lo que dices.
Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo:
-Aprisa, tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz una hogaza.
El corrió a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase en seguida. Tomó también cuajada, leche, y el ternero guisado y se lo sirvió. Mientras él estaba en pie bajo el árbol, ellos comieron.
Después le dijeron:
– ¿Dónde está Sara tu mujer?
Contestó: -Aquí, en la tienda.
Añadió uno: -Cuando vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo.
Palabra de Dios, te alabamos Señor.
Salmo 15, 14,2-3ab.3cd-4ab.5:
Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?
El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua.
Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?
El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino; el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor.
Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?
El que no presta dinero a usura, ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra, nunca fallará.
Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?
De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses 1,24-28:
Hermanos:
Me alegro de sufrir por vosotros: así completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia.
Dios me ha nombrado ministro de la Iglesia, asignándome la tarea de anunciaros a vosotros su mensaje completo:
el misterio que Dios ha escondido desde siglos y generaciones y que ahora ha revelado a su pueblo santo.
Dios ha querido dar a conocer a los suyos la gloria y riqueza que este misterio encierra para los gentiles:
es decir, que Cristo es para vosotros la esperanza de la gloria.
Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para que todos lleguen a la madurez en su vida cristiana.
Palabra de Dios, te alabamos Señor.
Del santo Evangelio según san Lucas 10,38-42:
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo:
– «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.»
Pero el Señor le contestó: – «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.»
Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
