Inicio / Crece en la fe / Evangelio del día – Amén Comunicaciones – domingo 01 mayo 2022
Generic filters

Filtro

filtro crece en la fe
filtro vive con sentido
filtro BUENAS NOTICIAS

Evangelio del día – Amén Comunicaciones – domingo 01 mayo 2022

Palabra del día

Medita con las lecturas y la reflexión del Santo Evangelio

Reflexión tomada de www.padrecarlosyepes.com

Del libro de los Hechos de los apóstoles 5,27-32.40b-41:

En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los Apóstoles y les dijo:

-¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.

Pedro y los Apóstoles replicaron:

-Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. «El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros matasteis colgándolo de un madero.» «La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados.» Testigo de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.

Azotaron a los Apóstoles, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los Apóstoles salieron del Consejo, contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.

Palabra de Dios, te alabamos Señor.

Salmo (30) 29,2.4.5.6.11.12a.13b:

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante, su bondad, de por vida.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí, Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas.Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Del libro del Apocalipsis 5,11-14:

Yo, Juan, miré y escuché la voz de muchos ángeles:

Eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente:
«Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.»

Y oí a todas las creaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar, -todo lo que hay en ellos- que decían: «Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos.»

Y los cuatro vivientes respondían: Amén.

Y los ancianos cayeron rostro en tierra, y se postraron ante el que vive por los siglos de los siglos.

Palabra de Dios, te alabamos Señor.

Del santo Evangelio según san Juan 21,1-14:

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:

Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.

Simón Pedro les dice: -Me voy a pescar.

Ellos contestaban: – También vamos nosotros contigo.

Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.

Jesús les dijo: -Muchachos, ¿tenéis pescado?

Ellos contestaron: -No.

Él les dice: -Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.

La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:

-Es el Señor.

Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.

Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:

-Traed de los peces que acabáis de coger.

Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.

Jesús les dice: -Vamos, almorzad.

Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.

Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús