Beato Jordán de Sajonia
presbítero dominico
«La vida es contagiar a otros de la alegría que viene de Dios»
Nació en Dessel – Alemania en 1190. Fue Estudioso y conocedor de la doctrina cristiana. Recibió el subdiaconado y se hizo bachiller en Teología. Cuando estaba en la universidad de París, fue invitado por Santo Domingo de Guzmán a que ingresara a la Orden de los Dominicos para que allí se ordenara como sacerdote.
Jordán a través de esta invitación sintió en su corazón, que Dios le estaba mostrando el camino y aceptó con alegría este llamado. Al momento de entrar a la Orden de los Dominicos, ya había convencido a dos amigos suyos, fray Enrique de Colonia y fray León, para que ingresaran con él.
En 1220 recibe el hábito. En 1221 es nombrado provincial de Lombardía, cuya provincia era una de las más importantes y difíciles de administrar. El 22 de mayo de 1222, es elegido como sucesor del fundador Santo Domingo de Guzmán, que acababa de fallecer.
Del Padre Jordán se expresaba: “Si a santo Domingo pertenece el titulo de fundador de la Orden, a Jordán le pertenece el titulo no menos glorioso, de propagador”.
El padre Jordán fue un hombre comprensivo, lleno de caridad y tenía una gran capacidad de empatía con los demás, se amoldaba a todos y era querido por todos. Él decía: “Siempre he procurado estudiar el modo de comprender la voluntad de los demás, para no situarme en la mía; esto es, amoldándome, a cada persona, bien sea un Joven, un cristiano, Un religioso o al que está tentado”.
Este hombre insigne buscó atraer jóvenes que quisieran dedicar su vida a Dios. Los frutos se vieron cuando muchos universitarios y No universitarios quedaron anonadados de la forma como les motivaba para seguir a Cristo.
Entre su anécdotas de sabiduría y entendimiento por los Jóvenes se le recuerda: “El de una noche que estaba rezando los salmos, con un grupo de jóvenes recién llegados a su comunidad, y de pronto a uno de ellos le vino una risa nerviosa y no fue capaz de controlarla, en seguida los demás compañeros se contagiaron también y empezaron a reír todos, y no se pudo continuar con el rezo. Uno de los superiores quiso regañarlos, pero el Padre Jordán les dijo: “Mis buenos amigos: tenemos que reírnos alegremente porque hemos logrado salirnos de la esclavitud del pecado y de los vicios en que nos tenía preso el mundo y ahora hemos llegado a ser del grupo de los preferidos de Dios. ¡Riámonos pues alegremente!” y él personalmente participó de aquella alegría juvenil”.
El Padre Jordán sabía las luchas diarias que los muchachos con los que hablaba en su cotidianidad, por eso no dudó en comprenderlos y acompañarlos en su proceso formativo. Su testimonio, predicación y su alegría hicieron que la Orden de los Dominicos creciera en vocaciones.
El 13 de febrero de 1237, El Padre Jordán estaba regresando de un viaje de Jerusalén en barco y hubo una fuerte y violenta tempestad que le quito la vida, muriendo ahogado. El Papa León Doce lo declaró Beato, tras haber dicho de él: “Gran promotor de vocaciones” y más adelante afirma: “Las Vocaciones existen, lo que hay que hacer es cultivarlas”
Enseñanzas para la vida:
El Beato Jordán nos enseña que la vida está para contagiar a otros de la alegría que viene de Dios.
Como bautizados debemos seguir a Cristo y gastar nuestra vida por atraer a los niños, jóvenes, amigos, cónyuges y demás, al encuentro con Cristo.
La Comprensión y amor es el motor del corazón para llegar a los demás.
Escucha el relato del santo del día