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Evangelio del día – Amén Comunicaciones – lunes 04 julio 2022

Palabra del día

Medita con las lecturas y la reflexión del Santo Evangelio

Reflexión tomada de www.padrecarlosyepes.com

De la profecía de Oseas 2,16.17b-18.21-22:

Esto dice el Señor: -Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón.

Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Aquel día -oráculo del Señor- me llamará «Esposo mío», no me llamará «Ídolo mío».

Me casaré contigo en matrimonio perpetuo; me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión; me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor.

Palabra de Dios, te alabamos Señor.

Salmo (145) 144,2-3.4-5.6-7.8-9:

El Señor es clemente y misericordioso.

Día tras día te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor y merece toda alabanza, es incalculable su grandeza.
El Señor es clemente y misericordioso.

Una generación pondera tus obras a la otra y le cuenta tus hazañas;
alaban ellos la gloria de tu majestad, y yo repito tus maravillas.
El Señor es clemente y misericordioso.

Encarecen ellos tus temibles proezas, y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad, y aclaman tus victorias.
El Señor es clemente y misericordioso.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.
El Señor es clemente y misericordioso.

Del santo Evangelio según san Mateo 9,18-26:

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: -Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.

Jesús lo siguió con sus discípulos.

Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.

Jesús se volvió, y al verla le dijo: – ¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.

Y en aquel momento quedó curada la mujer.

Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo:

– ¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.

Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie.

La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.