Santos Andrés Kim, Pablo Chong y compañeros mártires
«Mártires coreanos, dieron testimonio del cristianismo, hasta la muerte»
La Liturgia de la Iglesia hoy, hace memoria de los santos coreanos Andrés Kim Tangón – Pablo Chong Hassang y Compañeros Mártires. Se veneran este día en común celebración todos los 103 mártires que en Corea testificaron con valor la fe cristiana, introducida por algunos laicos y después alimentada y reafirmada por la predicación y celebración de los sacramentos por parte de los misioneros.
Estos atletas de Cristo, consagraron con su sangre preciosa las primicias de la
Iglesia Coreana. Fue la primera canonización que se realizó fuera de Roma en los últimos 700 años. El primer sacerdote coreano y sus 102 compañeros, eran los premiados con la Santidad. El primer contacto entre el catolicismo y un grupo de coreanos, fue en el último tercio del siglo XVIII, cuando unos diplomáticos coreanos conocieron en Pekín a los jesuitas, quienes los recibieron amablemente en su casa, les enseñaron las iglesias abiertas en la ciudad y les dejaron libros, entre ellos el catecismo.
Fueron los laicos la primera comunidad primitiva de la fe cristiana, hacia 1836, llegaron los primeros procedentes de Francia.
San Andrés Kim Tangón: Patrono de Corea del Sur. Es el primer sacerdote de la Iglesia de origen coreano, creció conociendo el valor de defender sufe. Nació el 21 de agosto de 1821 en el seno de una familia noble de conversos coreanos. Siendo muy niño, su padre Ignacio Kim, fue martirizado por predicar el cristianismo, religión prohibida en la Corea confusionista.
Su madre fue destinada a vivir en la calle y pedir limosna debido a la represión religiosa que azotó Corea y que hoy, un siglo más tarde, aún es vigente. Andrés recibió el Bautismo a los 15 años. En 1836 fue elegido como seminarista por un misionero que pasaba por su población y viajó 1.300 millas hasta el seminario más cercano en Macao (China).
En 1844 fue ordenado diácono y un año más tarde ordenado sacerdote en Shangai. Regresó a Corea a predicar y evangelizar y allí cumplió la labor pastoral. Le asignaron la tares de preparar el camino para la entrada de los misioneros, por
mar, para evitar los guardas de la frontera. En ese momento se buscaba suprimir el cristianismo y, muchos cristianos fueron perseguidos y ejecutados. Practicaban en secreto su fe. Andrés, sirvió al Señor como sacerdote sólo un año, porque en junio de 1846 fue arrestado, torturado y enviando a una cárcel en Seúl; allí estuvo tres meses y el 16 de septiembre fue decapitado, con solo 26 años.
Entre sus pertenencias se encontró una carta en coreano, dirigida a sus fieles. “En
este difícil tiempo, para ser victorioso se debe permanecer firme usando toda nuestra fuerza y habilidades como valientes soldados completamente armados en el campo de batalla”.
San Pablo Chong Hassang: Uno de los mártires coreanos de la Iglesia católica. Coordinó la primera comunidad de católicos aún durante la persecución. Nació en Mahyón en 1795, en el seno de una noble familia tradicional. Su padre, Agustín Chong Jokón y su hermano fueron martirizados cuando él tenía 7 años. Su madre Cecilia y la familia sufrió mucho, los bienes se los confiscaron y los dejaron en pobreza extrema. Ella, mujer muy devota educó a Pablo muy bien.
A los 20 años dejó la familia para reorganizar la Iglesia en Seúl, y pensó en traer misioneros. Se convirtió en intérprete y viajó a Pekín, para solicitar al obispo enviara misioneros. Nombró uno, pero falleció antes del viaje. Él y sus compañeros escribieron al Papa solicitando el envío de misioneros para Corea. El 9 de septiembre 9 de 1831, se estableció en Corea el Vicariato Apostólico y fue nombrado el obispo Imbert para el cargo. Pablo lo introdujo a Corea, lo llevó a su casa y ayudó durante su ministerio.
Monseñor pensó que él podría ser sacerdote y empezó a enseñarle Teología, pero se inició una nueva persecución y el obispo escapó. Pablo, su mamá y hermana fueron arrestados.
Pablo, presentado ante un juez que le dijo: “usted tiene derecho a escribir, pero el rey prohibió su religión, su deber es renunciar a ella”. Pablo, replicó: “Soy cristiano y lo seré hasta mi muerte”.
Sufrió una serie de torturas, su rostro permaneció sereno, tranquilo y finalmente fue decapitado en Seúl, el 22 de septiembre de 1839. Las figuras del Padre Andrés y Pablo son sólo una pequeña muestra de la persecución religiosa a los cristianos en el oriente. Hoy los católicos no gozan de plena libertad para practicar su fe, y como sucedió con estos santos, siguen siendo perseguidos
por sus creencias. Su amor a Dios y la Iglesia fue reconocida y exaltada con la Canonización de San Andrés Kim y San Pablo Chong en Seúl el 6 de mayo de 1984 junto con 101 mártires más por su Santidad San Juan Pablo II. Resaltó en la homilía de este día que la Iglesia Coreana es única porque fue fundada completamente por laicos. Es una Iglesia joven, fuerte, azotada por un sin número de persecuciones, pero que puede gloriarse de tener en menos de un siglo, cerca de 10.000 mártires.
Enseñanza para la vida:
La fortaleza y el asumir con convicción las creencias religiosas, son muy necesarias en esta época, cuando ser católico es motivo de burla, desprecio, rechazo y hasta en muchas partes ser víctimas del martirio. Pidamos al Señor una fe firme y la fortaleza para defender nuestro compromiso cristiano y vivir el Evangelio.
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