Santiago Apóstol
Primer apóstol mártir
«Derramó su sangre, por proclamar la fe de Jesús”
La Iglesia celebra hoy, la fiesta de Santiago el Mayor, primer apóstol mártir. Uno de los 12 apóstoles elegido por el Señor, lo conoció, vivió con Él y se encargó de extender su Reino. El nombre Santiago, etimológicamente significa: “Dios recompensará”. Era hermano de San Juan Evangelista. Llamado el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol, Santiago el menor
(Hijo de Alfeo), más joven que él. Con sus padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, a orilla del Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca con obreros a su servicio y su situación económica era bastante buena.
Santiago y Juan fueron llamados por Jesús, cuando arreglaban las redes junto al lago de Genezaret. Ellos dejaron al instante a su padre, a la barca y lo siguieron. (Mateo 4, 21-22) Dado su carácter impulsivo recibieron el sobrenombre de “Boanerges”, (Hijos del trueno). Santiago formó parte del grupo de tos tres preferidos de Jesús, junto con su hermano Juan y Simón Pedro.
Luego de la pesca milagrosa, al oír que Jesús les decía: «Desde ahora seréis pescadores de hombres», se fue con Jesús para acompañarlo en su apostolado. Su vida cambió radicalmente cuando acogió la invitación de Jesús: “Ser Pescadores de hombres”. Vio los grandes milagros de Cristo, resurrección de la hija de Jairo. Con Simón Pedro y Juan, fueron los únicos en estar presentes en el Monte de la Transfiguración y en el Huerto de Getsemaní. Fue testigo privilegiado de la Gloria del Señor y de Su Agonía. Pasar del monte de la gloria al de la agonía es un caminar, símbolo de toda la peregrinación de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los Consuelos de Dios.
Siguiendo a Jesús como Santiago, aún en medio de las dificultades sabemos que vamos por el buen camino. ¿Por qué lo prefería tanto Jesús? Porque dice San Juan Crisóstomo: era el más audaz y valiente para declararse amigo y seguidor de Jesús, o porque iba a ser el primero que derramaría su sangre por proclamar la fe, en Jesucristo. Dice el Evangelio que una vez pasando por un pueblo de Samaria, la gente no les proporcionó ningún alimento. Santiago y Juan le pidieron a Jesús que hiciera llover fuego del cielo y quemara a esos maleducados. Cristo los regañó por el espíritu vengativo. Les recordó que Él no vino a hacer daño a nadie sino a salvar al mayor número posible de personas. Otro día Santiago y Juan comisionaron a su madre, Para que fuera a pedirle a Jesús que en el día de su gloria los colocara a ellos dos en los primeros puestos: uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús les dijo: «¿Serán capaces de beber el cáliz de amargura que Yo, voy a beber?» Ellos le dijeron: «Sí somos capaces». Cristo
añadió: «El cáliz de amargura sí lo beberán, pero el ocupar los primeros puestos no me toca a Mí, Concederlo. Son para aquellos para quienes los tiene reservado mi Padre Celestial».
Los otros apóstoles se disgustaron por esta petición tan vanidosa de los dos hijos de Zebedeo. Jesús, les dijo a todos: «El que quiera ser el primero, que se haga el servidor de todos, a imitación del Hijo del hombre que no ha venido a ser servido sino a servir». Después de la Ascensión de Jesús, Santiago se distinguió como una de las principales figuras entre el grupo de los Apóstoles. El rey Herodes Agripa (gobernaba en Jerusalén), se propuso acabar con los seguidores de Cristo, lo hizo encarcelar (prisionero) y luego ordenó decapitarlo hacia el año 44, una semana antes de la celebración de la Pascua. Josías quien lo traicionó, se arrepintió, se convirtió y antes de la ejecución, le pidió perdón. Santiago le dijo: “La Paz sea contigo”, lo abrazó y lo bautizó.
Santiago fue el primero de los apóstoles que derramó su sangre por proclamar el Evangelio y la religión de Jesús resucitado. Es ejemplo elocuente de la adhesión generosa a Cristo, primero en beber el cáliz de la Pasión. Antiguas tradiciones (del siglo VI) dicen que Santiago fue hasta España a Evangelizar, en las ciudades de Cádiz, Galicia Granada y Zaragoza, allí se le apareció la Virgen y. predijo su muerte. Se cree que sus restos reposan en la Catedral de Santiago de Compostela. Es Patrono de España y los españoles lo han invocado en momentos de grandes peligros y han sentido su protección. Es patrono de muchas ciudades en el mundo.
Enseñanzas para la vida:
Vivir la fe con autenticidad y ser testigos del Evangelio con la vida. Ser fieles a Jesús y a la Iglesia. Confiar en Dios y Abandonarnos a él perdonar a los enemigos.
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