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Santo Tomás de Villanueva

Obispo de los pobres

“Gran predicador, sus palabras eran testimonio de vida”

Nació en Fuenllana, España en 1486.
En 1516 pidió ser admitido en la comunidad de los Frailes Agustinos, en Salamanca y fue posteriormente sacerdote.
Sus predicaciones producían cambios impresionantes en los oyentes y fue llamado “el Divino Tomás”. El mejor predicador de su tiempo, sus palabras eran testimonio vivo de vida.
Poseía una inteligencia excepcionalmente lúcida y práctica.
Gozó de gran fama por su gran austeridad personal, piedad y amor por los pobres.
Dio una gran importancia a la atención de los sacerdotes orientada Al buen ejemplo y la Oración.

En 1544, Santo Tomás de Villanueva fue Arzobispo de Valencia, aunque en primera instancia se negase a este cargo ante el Emperador Carlos V.

Vocación hacia la caridad
Su ministerio y misión de vida la centró en Ayudar a Pobres, a los enfermos, a los huérfanos y convertir a los pecadores

Frases celebres
Con relación a los pobres decía:
“Mi primer deber es No negar un favor a quien lo necesita, Si en mi poder está el hacerlo”.

A su palacio arzobispal acudían cada día centenares de pobres a pedir ayuda, y nadie se iba sin recibir algún mercado o algún dinero.

Con relación a los enfermos decía:
“Cada cama de enfermo es como la zarza ardiente de Moisés, en la cual se logra encontrar uno con Dios y hablar con Él, pero entre las espinas de incomodidad que lo rodean”.

Con relación a las apariencias externas decía:
“Lo importante es embellecer el alma que nunca se va a morir”. Esto lo expresaba ante las críticas por usar una vieja sotana.

Experiencias místicas

Frecuentemente mientras celebraba la Santa Misa o rezaba los Salmos, le sobrevenían los éxtasis y se olvidaba de todo lo que lo rodeaba y sólo pensaba en Dios.
Cierto día mientras predicaba fuertemente en Burgos contra el pecado, tomó en sus manos un crucifijo y levantándolo gritó “¡Pecadores, mírenlo!”, y no pudo decir más, porque se quedó en éxtasis, y así estuvo un cuarto de hora, mirando hacia el cielo, contemplando lo sobrenatural.

Su principal legado
Fue la caridad como estilo de vida.
Ejerció a cabalidad su piedad ferviente por los más necesitados.

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