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Santa Madre Teresa de Calcuta

Virgen fundadora

“Testigo del amor a Jesucristo, sirviendo a los más pobres entre los pobres”

“El Amor para que sea auténtico debe costarnos”. Conocida como la “Santa del Pueblo”.
La Liturgia de la Iglesia hoy, hace memoria de la Madre Santa Teresa de Calcuta, fundadora de
las Misioneras de la Caridad. Decía: “Soy albanesa de sangre, India de ciudadanía. Referente a
la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. Con relación al corazón,
pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”.

Mensajera luminosa del amor a Dios, Agnes Gonxha Bojaxhiu nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, (Macedonia actual), en una familia católica. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu. Hizo su Primera Comunión a los 5 años y medio. Fue confirmada a la edad de 6 años. Desde el día de su Primera Comunión, llevó en su interior el amor por las almas. Su padre murió, cuando ella tenía 8 años, Drane crio a sus hijos con firmeza y amor, influyó mucho en el carácter y la vocación de su hija.

Cuando tenía 18 años, con el deseo de ser misionera, dejó su casa, e ingresó en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, (hermanas de Loreto), en Irlanda. Recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). Meses después fue enviada a Calcuta donde luego de hacer sus primeros votos (1931), fue a la comunidad de Loreto Ertally donde enseñó en St. Mary.

El 24 de mayo de 1937, hizo su profesión perpetua. Se convirtió como ella misma dijo, en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”. En adelante se la llamó Madre Teresa. Persona de profunda oración, sólido amor por sus hermanas religiosas y sus estudiantes, además alegre, caritativa, de coraje y capacidad para el trabajo duro, siempre fiel en su consagración. El 10 de septiembre de 1946, en un viaje de Calcuta a Darjeeling para hacer su retiro anual, recibió su “inspiración,” su llamada dentro de la llamada”. La sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en el motor de toda su vida.

A través de voces interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiaran su amor a las almas”. “Ven y sé mi luz”, “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por no saber de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió fundar una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres.

Luego de 2 años de pruebas, y discernimiento, tuvo permiso para iniciar y en agosto 17 de 1948 se
vistió con el sari blanco orlado de azul, salió de Loreto y entró al mundo de los pobres. Volvió a
Calcuta y se alojó donde las Hermanitas de los Pobres. En diciembre fue por vez primera a los
barrios pobres: visitó familias, lavó heridas de unos niños, se ocupó de un anciano enfermo que
estaba en la calle y cuidó a una mujer que moría de hambre y de tuberculosis. Iniciaba el día con
la Eucaristía, salía con el Rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en “los no amados
no deseados, de los que nadie se ocupaba”. En 1950, octubre 7, se estableció en Calcuta , en la
Arquidiócesis la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los años 60,
envió sus Hermanas a otras partes de India, abrió en Venezuela una casa (1965). Fundó casas en
todos los continentes, incluidos países comunistas y para mejor responder a las necesidades
físicas y espirituales de los pobres, fundó varias congregaciones: ( Hermanos Misioneros de la
Caridad, la rama contemplativa de las Hermanas, los Hermanos Contemplativos entre otros).

Su vida y trabajo fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada
persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor de la
amistad con Dios. Enseñó con su ejemplo a vivir auténticamente el Evangelio. Fue Testimonio
vivo de “Amor a Jesucristo, por su entrega total a servirle en los más pobres, entre los pobres”.
Su actitud frente al pobre, enfermo, leproso, moribundo es signo visible de una vida transformada
por Dios. Tuvo sus luchas, en su vida interior experimentó un profundo, doloroso y constante
sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a un deseo cada
vez mayor de su amor. Ella misma la llamó “oscuridad” La “dolorosa noche” de su alma, la
condujo a una más profunda unión con Dios, por ella participó de la sed de Jesús (el doloroso y
ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió la desolación interior de los pobres.

A pesar de los graves problemas de salud, continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. Luego de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta y murió septiembre 5, 1997. Por decisión del gobierno, le celebraron un Funeral de estado. Beatificada por San Juan Pablo II, octubre 19-2003. Canonizada por el Papa Francisco septiembre 4 -2015.
“Ama como puedas, Ama, Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal”

Enseñanza para la vida:

El Amor y la entrega a los demás sin medida es distintivo del auténtico cristiano. Entreguemos vida y amor a quienes nos rodean, pero también a los más pobres y necesitados de nuestro entorno.

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