Santa Juana Francisca de Chantal I Santo del día I Amén Comunicaciones

Santa Juana Francisca de Chantal

Religiosa

“Mujer de profunda fe”

La Liturgia de la Iglesia hace memoria hoy de Santa Juana Francisca de Chantal, religiosa mística francesa, Fiel a Dios, en todos los estados de su vida. Es cofundadora de la Orden de la Visitación de Santa María. Nació en Dijon (Francia) enero 23 de 1572, en una familia aristócrata y ferviente católica. Hija de Benigno Frémyot y de Margarita de Barbissy. Su madre murió cuando ella tenía 18 meses; quedó bajo la tutela de su padre y su abuelo materno, educada por su hermana mayor.

Recibió una formación muy completa y desde su infancia se destacó por su vida piadosa. A los 21 años contrajo matrimonio con el barón de Chantal, Christopher II, de quien tuvo 6 hijos. Formó una familia donde se vivían los ideales católicos. En 1601 murió su esposo. Viuda, se trasladó a casa de su padre, pero su suegro le exigió que se fuera a su castillo con los hijos, la amenazó con desheredarlos, si no lo hacía.

El suegro, la sometió a su custodia, la trataba mal, la humillaba, pero ella siempre le acató y llenó su castillo de alegría familiar. En la cuaresma de 1604 fue a Dijon con su suegro, a visitar a su padre y escuchó la prédica de Francisco de Sales. Él cenaba con frecuencia en casa de su padre y ahí se ganó, poco a poco, su confianza. A
Francisco le impresionó la piedad de Juana y se convirtió en su director Espiritual. Le aconsejó moderar sus devociones y actos piadosos. Era capaz de orar todo el día sin molestar a nadie.

San Francisco de Sales le recordó que estaba en el mundo, con un padre anciano y la necesidad de no ser demasiado estricta en la educación de los hijos. Bajo su dirección espiritual nuestra Santa creció en sabiduría Espiritual y auténtica Santidad. Juana tenía desde joven gran afecto por la vida contemplativa y cuando, San Francisco de Sales le expuso su proyecto de fundar una nueva congregación, Juana lo acogió con alegría. Casó a su hija mayor con el barón de Thorens, hermano de san Francisco de Sales. Cuando Juana bajo la guía espiritual de San Francisco de Sales, tomó la decisión de dedicarse por completo a Dios y a la vida religiosa, repartió sus joyas valiosas y sus pertenencias entre sus allegados y seres queridos.

El primer convento de la Orden de la Visitación de Nuestra Señora fue inaugurado en Annecy (Saboya). 1610, con 6 religiosas y luego fueron 12 en total. El carisma originario de la nueva Orden era visitar y asistir a los enfermos pobres en su domicilio, uniendo la vida activa a la vida contemplativa. El arzobispo de Lyon se opuso. Los dos fundadores renunciaron al cuidado de los enfermos y los apostolados; aceptaron la clausura para las religiosas.

Juana y Francisco redactaron (1618) la regla de la Orden, basada en la de San Agustín. El nombre de la Orden
“Congregación de la Visitación de Nuestra Señora”. Las Constituciones fueron aprobadas por la Santa Sede en 1626. Juana se convirtió en la primera superiora, y para la atención de su vida Interior y de sus hermanas, Francisco de Sales compuso el “Tratado del amor de Dios”: método de oración simple y natural, compatible con cualquier circunstancia personal basado en la correspondencia espiritual entre los dos santos y en las experiencias místicas de Juana.

Vivió una vida agitada, por salidas a otras ciudades a fundar conventos (Lyon, Grenoble y París), donde permaneció tres años y conoció a San Vicente de Paúl. En 1622 murió Francisco de Sales y fue sepultado en el convento de la Visitación de Annecy. Desde este momento, tomó como director espiritual a San Vicente de Paúl. En 1628 se desató una epidemia que azotó a (Francia, Saboya y Piamonte). Juana no abandonó su monasterio; puso a disposición del pueblo los recursos del convento, la comunidad ayudó en la atención a los enfermos.

Sufrió un período de sequedad espiritual pero no abandonó sus trabajos. Entre 1635 y 1636 visitó todos los
conventos de la Visitación, que eran ya 60. En 1641 se trasladó a París de visita y al regreso le dio pulmonía y falleció en el convento de Moulins, el 13 de diciembre de 1641. Su cuerpo fue trasladado a Annecy y sepultado cerca del de san Francisco de Sales. Canonizada por Clemente XIII en 1767. Santa Juana fue una auténtica contemplativa. Fue una mujer de una profunda fe.

Sufrió muchas tentaciones, pero a pesar de éstas y los sufrimientos que le ocasionaban, nunca perdió la serenidad, ni cedió en la Fidelidad a Dios. Con Oración continua, logró humildad y mansedumbre, porque su temperamento muy fuerte. Vivió una Caridad exquisita para con los enfermos y agonizantes y en el gobierno de la Orden como Superiora se destacó por la Prudencia.

Enseñanza para la vida:

La serenidad, la mansedumbre nacen de un corazón humilde que en la Oración se reconoce necesitado de Dios. En los momentos difíciles que vivimos pidamos a Dios nos conceda estas virtudes que nos llevan a tener Paz.

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