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San Maximiliano María Kolbe

Presbítero y mártir

“Se vive una sola vez, es necesario ser santo”

San Maximiliano, nació en Polonia el 8 de enero de 1894 en la ciudad de Zdunska Wola. Fueron sus padres Julio Kolbe católico fervoroso, pertenecía a la tercera orden franciscana y María Dabrowska, joven muy piadosa. Ellos eran trabajadores ejemplares y le inculcaron un especial amor a la Virgen. Bautizado con el nombre de Raimundo, asistió a la escuela franciscana de Leópolis. En 1910 ingresó en la Orden de los Frailes Menores Conventuales, tomó el nombre de Maximiliano. Enviado a Cracovia, luego a Roma. Se graduó en
filosofía en la Universidad Gregoriana y en teología en el Colegio Seráfico. Ordenado Sacerdote en abril 28, 1918.

En Roma, juagando al balón, empezó a sangrar por la boca, (tuberculosis), y la enfermedad lo acompañará toda su vida. Con el permiso de sus superiores, fundó la “Milicia de la Inmaculada”, asociación religiosa para la conversión de los hombres a través de María. Regresó a Polonia y en Cracovia, debido a su mala salud no pudo enseñar, ni predicar, ya que no podía hablar mucho tiempo. Se dedicó a promover la “Milicia de la Inmaculada”. Reunió miembros entre los religiosos de su Orden, profesores y estudiantes de la Universidad, profesionales y campesinos. En la Navidad de 1921, fundó en Cracovia un periódico “El Caballero de la Virgen Inmaculada”, para difundir el espíritu de la “Milicia”. creó una pequeña imprenta para imprimirlo. Así logró atraer a muchos jóvenes, deseosos de compartir un estilo de vida franciscano inspirado en María.

En Varsovia, fundó “Niepokalanów”, la “Ciudad de María”. Se desarrolló rápidamente: reemplazó la antigua imprenta por nuevas técnicas de composición e impresión. “El Caballero de la Inmaculada” pronto alcanzó una circulación de millones de ejemplares. Con el gran deseo de expandir su Movimiento Mariano, Kolbe fue a Japón y fundó la “Ciudad de María” en Nagasaki. Los huérfanos de Nagasaki encontraron refugio.

Para tratar la tuberculosis regresó a Polonia. Después de la invasión a Polonia el 1 de septiembre 1939, los nazis ordenaron la disolución de Niepokalanów. A los religiosos obligados a abandonar el centro, el P. Kolbe. les recomendó no olviden el amor. Se quedaron unos 40 frailes que cambiaron la ciudad en un lugar de acogida para los heridos, los enfermos y los refugiados.

El 19 de septiembre de 1939, los alemanes sacaron al Padre Kolbe y a los otros frailes, los llevaron a un campo de concentración, luego fueron liberados casualmente el 8 de diciembre. Volvieron a Niepokalanów, renovaron su asistencia a más de 3500 refugiados, de los cuales 1500 eran judíos. Pasados unos meses, los
refugiados fueron capturados y el padre Kolbe, fue encarcelado el 17 de febrero de 1941 con cuatro frailes.

Maltratado por los guardias de la prisión, le vistieron con un traje civil, porque el hábito franciscano “molestaba”. El 28 de mayo fue trasladado al campo de exterminio de Auschwitz- Birkenau, con el número 16670, puesto con los judíos por ser sacerdote, con el trabajo de llevar cadáveres al crematorio. Fue generoso, preocupado por los compañeros para que no perdieran su dignidad. A finales de julio lo trasladaron al Bloque 14, allí los prisioneros trabajaban en el campo. Uno de ellos, escapó, en castigo el comandante, ordenó escoger a 10 prisioneros al azar para ser ejecutados. Entre ellos estaba el sargento Franciszek Gajowniczek, polaco, casado con hijos. San Maximiliano se ofreció a morir en su lugar, fue aceptado y Kolbe condenado a morir de hambre junto con los otros nueve prisioneros.

El desespero de los condenados, se convirtió en oración dirigida por el Padre Kolbe. Luego de 14 días, sólo 4 permanecían vivos, incluido el Padre Maximiliano. Los guardias decidieron acortar su agonía con una inyección de ácido fénico. El Padre Kolbe ofreció su brazo, diciendo “Ave María”: fueron sus últimas palabras. Murió el 14 de agosto 1941.

El Papa San Pablo VI, lo Beatificó en octubre 17- 1971 El Papa San Juan Pablo II, lo canonizó como Mártir de la caridad, octubre 10- 1982. El Papa Francisco en su viaje a Polonia julio 29 – 2016 en la visita que realizó a Auschwitz-Birkenau, permaneció en profunda oración en la celda del martirio de San Maximiliano.

Este Santo es una figura grandiosa del catolicismo en el siglo XX, con un celo apostólico extraordinario. Precursor del uso de los medios de comunicación social para la transmisión del Evangelio. Acabó su vida con el testimonio del amor más grande, mártir de la caridad. La fuente de su dinamismo, fue el Amor Apasionado a la Madre de Dios, conocido como el “Loco de la Inmaculada” Ejemplo vivo de generosidad apasionada en la entrega a Dios, que suscita la devoción a María, si es auténtica. Ser posesión de la Inmaculada, era su ideal. Ella lo llevó a ser imitador perfecto de Jesucristo: “Dar la vida por sus amigos”

Enseñanza para la vida:

La expresión máxima de la caridad, del Amor es dar la vida por los demás. Dar vida es entregar tu tiempo, escuchar, acompañar, consolar, aconsejar a quien te necesita. Es el llamado hoy, hasta dónde estamos dispuestos a dar la Vida.

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