San Luis Beltrán I Santo del día I Amén Comunicaciones

San Luis Beltrán

Presbítero dominico, Apóstol de los indios

“Si tratase de agradar a los hombres, no sería siervo de Jesucristo”

Celebra hoy la Iglesia la Memoria de San Luis Beltrán, fraile penitente (dominico), con gran amor por la vida contemplativa. Predicó en América meridional el Evangelio de Cristo.

Defendió a los indígenas y reconoció su dignidad, es llamado “El Apóstol de los Indios”. Luis significa “Aquél que es famoso en la guerra” Nació el 1 de enero de 1526 en Valencia-España. Sus padres fueron Juan Beltrán y Juana Ángela Exarch, familia noble y profundamente Cristiana.

Luis fue el primogénito y fue bautizado en la parroquia de San Esteban. Desde muy niño dio claras muestras de su amor a la oración y a la penitencia. Se dice que a los 7 años pasaba durante la noche, largas horas en oración, luego se acostaba en el suelo y para no ser descubierto, desarreglaba la cama.

Lector asiduo de las vidas de los santos, se entusiasmó tanto con el ejemplo de san Alejo y san Roque, quienes por amor a Dios dejaron casa y parientes para peregrinar mendigando su sustento, que resolvió seguir su ejemplo. Sacó dinero prestado, preparó algo de ropa y alimento, buscó un compañero para compartir su vida y partieron camino de Santiago. Al poco tiempo lo encontró en Buñol un criado que su padre, quien envió a buscarlo.

Él quiso disuadirlo de esa idea pero no lo logró. A los 20 años, Luis ingresó a la Orden de Santo Domingo en Valencia el 26 de agosto de 1544.Luego del período de prueba en el cual se distinguió por las cualidades de un religioso ideal, hizo
profesión de los votos. El profundo significado de su profesión religiosa lo estimuló en la práctica de las virtudes, cultivó su vida espiritual con penitencia, austeridad, largas horas de adoración ante el Santísimo y trasparencia de vida.

En 1547 fue ordenado sacerdote; por su santidad de vida, la influencia que tenía sobre los más cercanos a él y su fidelidad al Carisma de santo Domingo, fue nombrado Maestro de Novicios. En Valencia hubo una plaga que diezmó a la
Población. San Luis aprovechó la oportunidad para ejercer su caridad. Ayudó a las necesidades espirituales y físicas de los afectados, cuidaba los enfermos, preparaba a los muertos para el entierro que él realizaba con sus propias manos.

San Luis sintió el llamado para ser misionero y y como tal fue enviado al Nuevo Mundo. Navegó hacia América en 1562, tocó tierra en Cartagena, donde inició inmediatamente la vida de misionero. Por 7 años, se dedicó a catequizar, bautizar y a levantar iglesias. Con su celo y caridad se ganó el afecto de los indígenas, que iban de todas partes.

Innumerable número de indígenas logró bautizar en muchos pueblos de la Nueva Granada. Se le facilitó la tarea de convertir a los nativos a Dios, por ser dotado del don de lenguas. En su labor misionera y por defender a los indígenas de los atropellos de los encomenderos, se ganó la oposición de éstos y de unas tribus salvajes, que intentaron asesinarlo, por este motivo regresó a España. Fue designado una vez más Maestro de Novicios, por todas sus virtudes y gran capacidad de orientador y consejero.

Clave secreta de San Luis Beltrán, fue la Oración a la que dedicaba muchas horas del día, salía resplandeciente y se percibía en el fervor de la celebración de la Eucaristía. A pesar de lo precario de su salud, se entregó con empeño a la penitencia, usaba el cilicio, dormía sobre un banco, las comidas eran amargas. El don espiritual más señalado fue la clarividencia y el discernimiento, muy notorios en la confesión y dirección espiritual: Acudían a él para su consejo: religiosos, seglares, obispos, nobles y el pueblo.

Santa Teresa de Jesús le escribió pidiendo su consejo para realizar la reforma del Carmelo. Luego de un tiempo de Oración le respondió afirmativamente y pronosticó que la comunidad sería de las más ilustres en la Iglesia. Cuando se desempeñó como Prior de un convento mostró que siendo tan místico, tenía
capacidades para gobernar espiritualmente, por su caridad, celo apostólico, observancia de la regla, sentido de pobreza y de la acción de la Providencia.

Fue nombrado como Predicador general, su predicación sencilla, vibrante, apoyada en la Palabra de Dios, y el fervor con el cual hablaba, llegaba a todos los corazones. Cumplió 55 años y profetizó que iba a morir pronto, el día 9 de octubre fiesta de san Dionisio y compañeros mártires. Predicó unos sermones pero solo
pensaba en morir en los brazos de Cristo, hizo algunos milagros.

Tras larga enfermedad, que acogió como una purificación necesaria en vida, murió el 9 de octubre de1581, luego de recibir la bendición de San Juan de Ribera. Beatificado por Pablo V y Canonizado por Clemente X  en 1671.
El Papa Alejandro VII, lo declaró patrono de Colombia y los países que formaban la Nueva Granada. San Luis Beltrán como buen dominico, unió Oración, Penitencia, Estudio y Predicación.
Se destacó además por el profundo y gran Amor a Dios, y ante la fragilidad de su salud fueron la Humildad y Confianza en Dios, sus mejores aliadas.

Enseñanza para la vida:

En la vida siempre tenemos que tomar decisiones y de ellas depende que logremos buenos o malos resultados. Solo con un discernimiento sereno, iluminado por la acción del Espíritu Santo, podremos actuar según la voluntad de DIOS y alcanzar la salvación eterna.

Escucha el relato del santo del día