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San Juan Eudes

Presbítero, fundador

“Apóstol de la devoción a los sagrados Corazones”

La Iglesia hoy, hace memoria de San Juan Eudes, sacerdote dedicado a la formación del clero y a la difusión de la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Misionero francés, fundador de los Padres Eudistas y de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad.

Nació en RI, Normandía (Francia), el 14 de noviembre de 1601. Fueron sus padres Isaac Eudes (granjero) y
Marta Corbín. Recibió el nombre de Juan, y desde niño mostró gran inclinación por la virtud. A los 9 años, un compañero de juegos le abofeteó; en vez de responder igual, él siguió el consejo evangélico y le presentó la otra mejilla.

A los catorce años, hizo voto de Castidad. Ingresó en el colegio de los Jesuitas en Caén. Recibió las órdenes menores en 1621 y estudió teología en Caén con la intención de consagrarse a los ministerios parroquiales. Ingresó a la Congregación del Oratorio. Modelos para su vida espiritual fueron los sacerdotes de Berulle y de Condren. Por su vida ejemplar, tuvo el permiso de predicar aún sin ser Ordenado. El 20 de diciembre 1625,
fue Ordenado Sacerdote y celebró su primera Misa en Navidad.

En las epidemias desatadas en Caén y Normandía se ofreció como voluntario: cuidó enfermos, administró sacramentos y veló para que se diera entierro adecuado a los fallecidos. Pasó diez años en la prédica de Misiones, preparándose para la misión que Dios le tenía destinada. En ese tiempo se organizaron las
misiones populares, San Juan Eudes se distinguió entre todos los misioneros, (predicó cerca de 111 misiones en pueblos y ciudades). Acababa de predicar y se sentaba a confesar, porque según él, “El predicador agita las ramas, pero el confesor es el que caza los pájaros”. Las gentes decían de él: “En la Predicación es un león y en la Confesión un Cordero”.

Monseñor le Camus, afirmó: “Yo he oído a los mejores predicadores de Italia y Francia y os aseguro que ninguno de ellos mueve tanto a las gentes como este buen Padre”. La experiencia durante los años de misionero le mostró que las mujeres de mala vida que intentaban convertirse, vivían una situación difícil.
Por un tiempo, las alojó en las casas de las familias piadosas. Luego, en 1641, alquiló una casa para las mujeres arrepentidas que se albergaran allí, en tanto tuvieran empleo digno.

Fundó la Orden de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio para darles ayuda espiritual. Tres religiosas
visitandinas, lo apoyaron. Luego de mucho orar, reflexionar y consultar, abandonó la congregación del Oratorio en 1643. Ante la insuficiente formación intelectual y espiritual del clero, y movido por la necesidad de ayudar a las almas en el camino de la Santidad, se propuso crear seminarios para preparar bien a los Sacerdotes en el ejercicio del Ministerio.

Con cindo sacerdotes diocesanos fundó una asociación con el fin de preparar y formar un clero parroquial. La nueva asociación se fundó en 1643, día de la Anunciación, en Caén, con el nombre de “Congregación de
Jesús y María”. (Padres Eudistas para dirigir seminarios y Predicar) San Juan Eudes y sus cinco primeros compañeros se consagraron a “la Santísima Trinidad, que es el primer principio y el fin último de la santidad del Sacerdocio. El distintivo de la congregación era el Corazón de Jesús, en el que estaba incluido místicamente el de María, como símbolo del amor eterno de Jesús por los hombres.

El camino de santidad, que él recorrió y propuso a sus discípulos, tenía como base una sólida confianza en el Amor que Dios reveló a la humanidad en el Corazón Sacerdotal de Cristo y en el Corazón Maternal de María. Aún con dificultades fundó seminarios en Caén, Lisieux, Rouan que ayudaron a la formación con calidad, del clero francés. En la última misión, duró 9 meses. Su salud se acabó por el rigor del frío glacial. Se retiró de la vida activa. Murió el 19 de agosto de 1860 en Caén.

Escribió libros como “El admirable corazón de la Madre de Dios” y “Devoción al Corazón de Jesús” Impulsó la devoción al Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Llamado por san Pío X “Apóstol de la devoción a los Sagrados Corazones”.
Se conoce este texto suyo: “Haría falta tres eternidades para celebrar dignamente la Misa: una eternidad para prepararse, una eternidad para Celebrarla y una eternidad para dar Gracias. Nuestro deseo, nuestro objetivo y nuestra principal preocupación, debe ser formar a Jesús en nosotros y hacer que en nuestros corazones reine su Espíritu, su devoción, sus deseos sus afectos y sus disposiciones”. Fue Beatificado por San Pío X el 25 de abril de 1909 y declarado Santo por Pío XI el 31 de mayo de 1925.

Enseñanza para la vida:

El fin primordial de la vida del creyente debe ser tener a Jesús, como el centro de nuestra existencia. Buscar identificarnos con ÉL en el ser, en el actuar, en el decir, en el perdonar, en el servir, en el Amar, en entregarnos como JESÚS lo hizo.

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