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San Juan Crisóstomo

Obispo y doctor de la Iglesia

“Gloria a Dios, por todo”

La Liturgia hace memoria de San Juan Crisóstomo. Este incomparable maestro recibió después de su muerte el nombre de «Crisóstomo» o”Boca de Oro” por su gran elocuencia. Su piedad y su indomable valor hacen de él uno de los más grandes pastores de la Iglesia.

Nació en Antioquía (Siria) alrededor del año 347. Fueron sus padres: Segundo, oficial de alto rango del ejército sirio. Murió poco después del nacimiento de Juan, y Antusa, su mujer, con solo 20 años de edad, sola se hizo cargo de sus dos hijos, Juan y una hermana mayor. Era mujer de carácter y gran inteligencia, formó a su hijo en la piedad. Su ejemplo asombró muchísimo a uno de los maestros de Juan, (sofista pagano), quien exclamó: “¡Qué mujeres tan extraordinarias produce el cristianismo!”. Ella lo envió a las mejores escuelas de Antioquía y además estudió bajo la dirección de Libanio, el más famoso orador del momento y fiel adepto al paganismo.

Juan, bien pronto superó a su maestro. Al preguntarle en su lecho de muerte quién debía sucederle en el cargo, respondió: “Yo escogí a Juan, pero los cristianos nos lo arrebataron”. Juan recibió el Bautismo a los 23 años, cuando estudiaba leyes. Conoció al obispo Melecio, quien por ser de carácter sincero y gentil, lo cautivó, y se apartó de los estudios clásicos y profanos y se dedicó a una vida religiosa y ascética.

Estudió las Sagradas Escrituras, frecuentó los sermones de Melecio y fue ordenado lector. Pero deseoso de una vida más perfecta, entró bajo la dirección de Diodoro
en una de las comunidades de ermitaños, (montañas del sur de Antioquía). La oración y el trabajo manual eran sus ocupaciones, cuatro años después decidió como Anacoreta, vivir en una cueva cerca de Antioquía. Estuvo allí dos años, pero como su salud estaba deteriorada por vigilias inoportunas y ayunos en heladas y frío, regresó a Antioquia para recuperarse, reanudó el oficio de lector y ese año 381, recibió el diaconado de manos de san Melecio.

Como diácono asistió en las funciones litúrgicas, cuidó enfermos y pobres, y enseñó a los catecúmenos. A su vez continuó escribiendo, el libro “Sobre el Sacerdocio”. En el año 386, el obispo San Flaviano, lo ordenó Sacerdote y lo nombró su predicador. Por 12 años, representó al obispo Anciano. Juan consideró como su primera obligación el cuidado y la instrucción de los pobres, y jamás dejó de hablar de ellos en sus sermones y de animar al pueblo a la limosna.

Decía: “Si no logras encontrar a Cristo, en el mendigo a las puertas de la Iglesia, en el Cáliz no le encontrarás”. Se calcula que Antioquía tenía cien mil cristianos y otros tantos paganos. Juan, les alimentaba con la palabra divina, predicaba varias veces por semana. En septiembre 397, murió el obispo de Constantinopla y Juan Crisóstomo fue ungido y ordenado Obispo para esta ciudad.

Se desempeñó como un Pastor ejemplar, se esforzó por reformar las costumbres del clero, de los fieles y hasta de la corte, dominada por la lujuria, intrigas, malgasto de los bienes públicos. En su residencia episcopal, suprimió gastos y dedicó ese dinero para ayudar a los pobres y hospitales. Para los pobres sus predicaciones eran motivo de gozo. Su elocuencia, testimonio de vida, el celo apostólico movió a herejes, pecadores, e idólatras a la conversión.

No le faltaron los sufrimientos y aún persecuciones. Teófilo, patriarca de Alejandría quiso a Constantinopla, someterla a su poder. Peligroso enemigo fue la emperatriz Eudoxia, quien se molestó por la crítica que san Juan hizo a la manera extravagante de vestir de las mujeres.

Ella se unió a Teófilo y algunos miembros del clero, inconforme con sus reformas, reunieron un concilio y le hicieron falsas acusaciones. Se acordó desterrarlo al Cáucaso. Conocedor el Papa Inocencio del hecho, protestó pero no fue escuchado. No alcanzó llegar a su destino porque enfermo y agobiado por el dolor murió el 14 de septiembre de 407 en Comana (Ponto).

Últimas palabras: “Gloria a Dios por todo”, al año siguiente su cuerpo fue trasladado y depositado en la Iglesia de los 12 apóstoles en Constantinopla. Con San Basilio y san Gregorio Nacianceno son los 3 doctores griegos de la Iglesia.

En 1569 Pío V, lo declaró doctor de la Iglesia. En 1909, San Pío X lo nombró patrono de los predicadores. Venerado en las Iglesias Católica, Ortodoxa, Comunión Anglicana, San Juan Crisóstomo fue un escritor muy fecundo, escribió los llamados Opúsculos: (La Virginidad, el Sacerdocio). Homilías y Sermones generalmente basados en comentarios de los Libros Sagrados y temas sociales para explicar la vida cristiana. Cartas, como comentarios a la Carta a los Gálatas de San Pablo. Fue un Testigo de la fe . . .

Enseñanza para la vida:

La Humildad, la defensa de la verdad, la fidelidad a los principios, el escuchar la Palabra de Dios y la acogida al pobre y necesitado, son valores que como cristianos estamos llamados a fortalecer y a vivirlos.

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