San Eusebio de Vercelli I Santo del día I Amén Comunicaciones

San Eusebio de Vercelli

Obispo escritor

“Gran defensor de Jesucristo, hijo de Dios”

San Eusebio, el nombre significa: “Piadoso”. Nació en Cerdeña (Imperio romano), año 283. Se dice que su padre estuvo ahí prisionero por la fe. Cuando su madre quedó viuda, se trasladó a Roma con Eusebio y su hermana. El Papa Liberio lo tomó bajo su protección, educó y ordenó sacerdote. Clérigo generoso y noble corazón, residía en Roma ejerciendo su ministerio. Luego fue enviado a Vercelli, allí se distinguió en el servicio de la Iglesia, y cuando murió el obispo de la ciudad, por sus virtudes, santidad y conocimientos, lo proclamaron Obispo de la Diócesis.

Eusebio de Vercelli es una de las más brillantes figuras del orden episcopal; y pasó a la historia como uno de los más celosos y fuertes defensores de la fe Católica, contra la violencia de la herejía del arrianismo, que negaba la divinidad de Jesucristo. El nuevo Prelado vivió en comunidad con su Clero, se ocupaban de la oración, el estudios y el trabajo manual.

Su casa era un pequeño seminario, de donde salieron ilustres sacerdotes y obispos, elegidos luego obispos de otras diócesis. San Eusebio se ocupaba también de la instrucción del pueblo y muchos pecadores cambiaron de vida, por su ejemplo de bondad y
caridad. En el año 354 el Papa Liberio los designó para que fuese a pedir al emperador Constancio que reuniese un concilio y tratase de poner fin a la contienda entre arrianos y los Católicos. Constancio accedió y el concilio se reunió en Milán.

Eusebio, vio que los arrianos, menos numerosos que los católicos, se iban a imponer por la fuerza, se negó asistir, pero fue
obligado a ir. Los obispos recibieron la orden de firmar un documento que condenaba a san Atanasio, Eusebio se rehusó a hacerlo y, poniendo sobre la mesa el Credo de Nicea, exigió que todos lo firmasen antes de discutir el caso de San Atanasio. El emperador mandó llamar a san Eusebio, san Dionisio de Milán y san Lucifer de Cagliari, y les exigió que condenasen a san Atanasio. Ellos insistieron en que era inocente y no debía ser condenado. El emperador se enfureció, los amenazó de muerte; y los desterró.

San Eusebio fue desterrado a Escitópolis (Palestina). Estuvo bajo la vigilancia de Pátrofilo, obispo arriano. Al principio, se alojó en casa de san José de Palestina, familia ortodoxa. Unos mensajeros de Vercelli le llevaron ayuda económica. Su paciencia se vio sometida a duras pruebas; los arrianos lo insultaban, por las calles, medio desnudo lo arrastraron y durante cuatro días, le tuvieron encerrado en una pobre Y reducida habitación y le molestaban para que aceptase los principios arrianos. Pidió que se
diera a sus diáconos el permiso de visitarle. San Eusebio hizo una especie de «huelga de hambre». Llevaba 4 días sin probar alimento, los arrianos le enviaron de nuevo a su casa. Pero, más tarde, irrumpieron en ella y le sacaron a rastras, robaron sus bienes y provisiones. Más tarde fue trasladado a Capadocia y luego Juliano el apóstata, permitió que retornaran a sus sedes los Obispos desterrados.

San Eusebio antes de regresar a Vercelli, visitó varias ciudades de oriente confirmando en la fe, a quienes vacilaban y acercando a aquellos que se habían alejado de la Iglesia, En todas ellas el Sabio Obispo dejó las huellas de su celo apostólico;
preparaba y ordenaba sacerdotes y obispos capaces de defender la ortodoxia y atacar el error. Concluida esta difícil expedición, de la cual consiguió positivos resultados, por su tenacidad, competencia y sacrificios, emprendió el ansiado retorno a su querida diócesis de Vercelli, donde fue recibido como el gran defensor de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.

San Jerónimo dice que la ciudad de Vercelli «se quitó los vestidos de luto» cuando volvió su obispo después de tan larga ausencia. Murió el 1 de agosto de 371. En la catedral de Vercelli hay un manuscrito de los Evangelios, escrito, según se dice, de la propia mano del santo. El manuscrito es el «Codex» más antiguo que se conserva de la versión latina. San Eusebio es una de las
personas a quienes se ha atribuido el Credo Atanasiano. San Eusebio sin llegar al fanatismo combatió el arrianismo, conjugó la firmeza de la teología con cordura y caridad. Se destacó por la generosidad en el servicio a los fieles en defensa de la fe. Fue escritor, dejó numerosas cartas, un manuscrito del Evangelio y comentarios sobre los Salmos.

Enseñanza para la vida:

La Fortaleza y la certeza de la defensa de la fe, frente a quienes no creen, reniegan de Dios y sus mandatos, son la fuerza para luchar y lograr la conversión de los que se han apartado del camino de la Salvación.

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